12-06-2006, 13:40 PM
Prólogo: Delea
El mundo de los humanos se ha visto involucrado en una guerra desde que las puertas del cielo y del infierno se abrieron, desde entonces el conflicto entre el cielo y el inframundo (dioses y demonios) se ha concentrado en la tierra. Todo empezó el día en que se abrieron una especie de portales… El día de la destrucción total, dos portales, uno azul y uno rojo, se abrieron en dos lugares de la Tierra, ese día millones de ángeles y de demonios accedieron al mundo mortal arrasando todo a su paso en un combate que desafiaba los límites de la imaginación humana, muchos humanos murieron, pero algunos se salvaron al primer impacto. Desde aquel día los humanos vivieron en la total desesperación y desamparo, sin posibilidad alguna de sobrevivir. Pero hubo algo que ni los dioses ni los demonios pudieron predecir, esa primera colisión entre los tres mundos (celestial, demoníaco y mortal) provocó una gran distorsión del espacio y del tiempo en el que sería el centro del conflicto, el mundo mortal, afectando así mismo a la energía que rodeaba a ese mundo. Convirtiéndola en "Delea", una esencia de potencial insospechado. Viendo lo sucedido tanto los demonios como los dioses fueron tras esa esencia, pero una casualidad hizo que esa esencia cayera en manos de un grupo de humanos, los protagonistas de esta historia, otorgando a estos, los tan agraciados poderes. Ahora la lucha ha cambiado, los dioses y los demonios siguen con sus disputas por el control del mundo pero temen al poder de la esencia por lo que intentan a toda costa pactar con los humanos temiendo su poder actual. ¿Unirse a los dioses o a los demonios? ¿O quizás revelarse?
Capítulo I: El Diablo y el Herrero
Caía la nieve sobre el pequeño poblado de Kaherad cuando el Sol empezaba a salir entre las montañas, la bruma había empañado los cristales de las ventanas de las pequeñas casas de madera del poblado, y blancas columnas de humo salían por sus chimeneas
El poblado parecía en calma aquella mañana y la quietud reinaba en el ambiente, aunque la verdadera situación estaba lejos de ser esta, y tan solo los ciudadanos más despistados vivían ajenos a los rumores que corrían por la zona : Había sido vista una extraña criatura rondando en los bosques de la zona, ocultándose entre los árboles…se decía que una semana atrás había matado a varios de los hombres del Capitán Karián con sus propias manos…por eso la guardia había permanecido alerta toda la noche, y una multitud de soldados protegían la ruinosa muralla del pueblo, fuertemente deteriorada por el gélido clima que sufrían los aldeanos en los últimos tiempos.
Mientras fuera reinaba aquella dudosa tranquilidad, el joven Sheik dormía en su habitación con una tranquilidad verdadera, ya que nunca creyó en los rumores que aterrorizaban la región, y que hablaban de los Gharehim, una antigua estirpe de demonios que en un pasado, según se decía, libraron terribles batallas contra los Vanyas, auténticos ángeles guerreros. Para él todo esto no eran más que unas ridículas historias que contaban los ancianos para asustar a los más jóvenes del pueblo, los niños.
Tan pronto como amaneció, un rayo de sol entró por la ventana dándole directamente en la cara y despertándole, dio vueltas en la cama, protestó, y finalmente se puso en pie, no sin antes estirarse, de una manera casi exagerada. Había empezado un nuevo día, y debía marcharse a cumplir con su trabajoso deber en la herrería, junto a su tío, el cual era muy conocido entre las gentes de la zona por la calidad de sus trabajos, Sheik tan solo era su aprendiz…
Sheik entró en la herrería de su tío con el caminar cansino que era habitual en él. Estaba desanimado por tener que enfrentar otro día aburrido y sin perspectivas de que algo de interesante pudiera sucederle.
Miró a su alrededor intentando encontrar a su patrón pero no lo vio por ninguna parte. Era algo anormal, ya que a esa hora no podría estar atendiendo a ningún cliente y no era hombre de abandonar sus responsabilidades sin razón. El joven esperó unos minutos más pero su tío no apareció, así que decidió salir a averiguar adonde estaría.
El sol ya iluminaba plenamente al pueblo y todos sus rincones. Unos pequeños pájaros gordos y torpes, típicos del lugar, revoloteaban en busca de algo para desayunar. También corría un suave viento que podía llegar a congelar a cualquiera que saliese desprevenido.
Sheik observó a su alrededor y notó que algo estaba mal. Además de los pájaros y el viento, nada se movía por las calles del pueblo. A esa hora deberían estar todos ocupados en sus quehaceres matinales. Llevando y trayendo agua para cocinar, sacando los animales para alimentarlos o, simplemente moldeando hierro... Sin embargo nada de eso sucedía, como si un viento demoníaco hubiese barrido con toda la población del lugar.
A lo lejos, el muchacho vio a un de sus vecinos que iba en dirección al centro del pueblo y lo llamó. Era Atro, un cocinero regordete y cayado al que rara vez se lo veía lejos de un plato de comida.
-Ey! Atro. A dónde vas?-preguntó Sheik.
El cocinero lo miró un segundo y siguió en su camino sin inmutarse. Sheik lo acompañó, también en silencio. Sabía que el proceso de razonamiento del aquél hombre no era precisamente veloz. Al cabo de unos minutos dijo, con una voz algo extraña:
-Todos están allá. No supiste? Hay algo.-
Sheik hizo un esfuerzo por intentar imaginar qué podría ser "algo" pero comprendió que su acompañante no sabía mucho más que eso. De todos modos, fuese lo que fuese, era lo suficientemente interesante para hacer que Atro se alejase de su comida, lo cual no es poco decir.
Al llegar al centro del poblado encontraron una multitud rodeando la casa de gobierno, donde se reunía el consejo de los ancianos que dirigían la comunidad. Preguntó a todosa los conocidos qué era lo que pasaba pero no había nadie que pudiera responderle con certeza. Lo único en qué todos coincidían era que un niño había hecho un descubrimiento mientras jugaba. Pero, de qué se trataba y el porqué de semejante revuelo, era un misterio.
Sheik se alegró de que por fin algo diferente estaba sucediendo. Al menos por un rato no tenía que pensar en fundir y moldear hierro. No imaginaba qué tan "diferentes" le iban a resultar las cosas a partir de ese día...
El consejo de ancianos reunidos en ese lugar, estaba discutiendo la situación que ocurría en esos momentos, mucha de la gente no sabia lo que pasaba, algunos de ellos no parecían tranquilos, el consejo tenia que hacer algo para calmar a todo el pueblo, entonces uno de ellos se acercó a donde estaba reunida la gente y les pidió que guardaran silencio.
Sheik se acerco lo más que pudo a ese lugar, para poder oír lo que iba a decir el anciano, parecía que esta situación le atraía bastante.
-les ruego que se tranquilicen y escuchen- dijo el anciano.
-queremos saber que es lo que sucede- grito interrumpiendo, uno de los aldeanos.
Sheik alcanzó a escuchar el murmullo de alguien que mencionó que toda la situación tenia que ver con...
-todo les será explicado a su tiempo, por ahora solo les pedimos que se tranquilicen- diciendo esto, otro anciano se acerco.
-ahora que ya están todos tranquilos, escogeremos a algunos de ustedes y adentro les explicaremos bien la situación.
Uno a uno algunos de los aldeanos fueron señalados, y ellos se adentraron a un edificio, luego le toco el turno a Sheik, que también fue señalado.
Dentro del edificio estaban todos los aldeanos que habían sido escogidos junto con Sheik (en total eran 6), Sheik estaba impresionado de que lo hubieran escogido, suponía que era algo muy importante, los demás solo murmuraban.
-Sheik, tu trabajas con tu tío en una herrería, por lo tanto sabrás manejar armas ¿verdad?- pregunto otro que estaba ahí, unos años mayor que él.
-bueno yo...- Sheik no respondió rápido y enseguida fue interrumpido.
-lo tomaré como un si, yo también manejo armas, así que supongo que esa fue la razón por la que nos escogieron a todos-
-ustedes fueron escogidos por su habilidad, y ahora los necesitamos, para que vayan a investigar el bosque prohibido- un anciano les comento a los 6 que estaban dentro.
El grupo de los 6 se dirigió al Bosque Prohibido comandados por Keridil, un hombre que tenia una gran fuerza física a parte de una experiencia bastante elevada en el campo del combate cuerpo a cuerpo debido a ser unos de los soldados mas veteranos del capitán Karián, Sheik no paraba de repetirse la misma pregunta: ¿Por qué han tenido que escogerme a mi?; una de las veces lo dijo en alto y es cuando Keridil respondió:
-¿A quien querías que escogieran del pueblo?, ¿A Atro, que no sabe mas que comer y tragar? .-
- No, pero ¿Por qué tengo que ser…?- respondió antes de que Keridil les hiciese detenerse
-SHHH, quedaros todos muy cayados- dijo en un tono casi inaudible- Vance adelántate y dinos que ves-continuo Keridil, todos en el pueblo sabia que Vance tenia una vista y un oído bastante desarrollados, algunos afirmaban que podía acertar a una manzana a 100 metros de distancia y de noche, algo que no era común entre los arqueros de Kaherad. Mientras Vance se movía seguro sobre sus pasos por la mente de Sheik pasaron los historias que rondaban por el pueblo durante los últimos días, no podía evitarlo estaba muy asustado le temblaba todo el cuerpo incluso se podía oír como golpeaban cada una de las piezas de la armadura que había cogido del taller, intentó acercarse sin hacer ruido a Keridil y a los demás pero… piso en falso y montó un estruendoso ruido que hizo aparecer a la bestia que tanto temía, Sheik se quedo paralizado del miedo mientras gritaba: -Ayuda
, cuando se calmo vio que su terrible bestia no era mas que un jabalí que andaba por la zona, fue entonces cuando el resto del grupo empezó a reírse de el.
- JAJAJA, mira que asustarse de un Jabalí – dijo uno
- pero como te han podido seleccionar, no eres más que un mocoso- continuo otro
-Callaros
- Respondió Keridil- ¿no veis que es un herrero no un Soldado? ¿Estas bien chico?-continuo. Sheik no contesto pero en su interior pensó otra vez más ¿Por qué me habrán seleccionado? Esa noche la pasaron en el bosque a la mañana siguiente Vance se fue a explorar solo, cuando lo vio… no podía creerlo, tuvo que despertar al resto del grupo para que le afirmase lo que veía, el grupo entero fue hasta el lugar recién descubierto por Vance, en una sección de 100m a la redonda del bosque no había ningún árbol en pie todos estaban caídos y seccionados muy limpiamente.
-¿Quién o que a podido hacer esta barbaridad?-pregunto Keridil, Sheik se fijo que a su líder, no le entraba en la cabeza que alguien pudiera hacer tal destrozo, todos empezaron a examinar el terreno cuando…
- VENIR TODOS AQUÍ
- exclamo Sheik. Por lo que Sheik les llamaba era para que vieran algo inusual, una armadura completa que reflejaba de una manera clara la luz que ahora entraba en el bosque y una espada , negra como el ébano, incrustada en la armadura.
-la armadura esta completamente nueva si no fuera por esta espada- afirmo Vance-mirar tiene unos extraños símbolos y en la armadura hay otros, ¿Qué podrán significar?- prosiguió nuestro arquero
-no lo se, solo espero que sea quien sea el que ejecuto tal destrozo no vuelva esta noche-dijo Keridil con un tono de preocupación.
Desde el incidente del jabalí, sheik se mantuvo callado y lo mas apartado de la primera línea de exploración, porque, además de que estaba inmensamente avergonzado, tenia un temor únicamente superado por su inexperiencia...mientras algunos hombres inspeccionaban las zonas alrededor de el área con los árboles perfectamente cortados, otros mostraban un extremo interés por la armadura y la espada, ninguna tenia restos de sangre, y la espada no la podían levantar mas de tres hombres al mismo tiempo... su material era increíblemente raro.“¡¡Aahhrrggg!!” Se escucho a lo lejos, la voz era de un joven guerrero, pero esta voz fue apagada enseguida por un sonido muy alto, como el de una bestia en dolor...
“¡Vance!” grito Keridil, y Vance solo asintió, al parecer se conocían tan bien en batalla, que sus técnicas y planes ya estaban muy bien aprendidos y diseñados, Vance fue seguido por dos hombres hacia el este, y Keridil también era seguido por dos hacia el sur, de donde habían provenido la voz y el sonido, se juntarían después para acorralar al enemigo. Sheik iba justo detrás de Keridil, cuando este le dijo: “No, tu quédate donde están los árboles cortados, si escuchas el cuerno de Vance, corre al pueblo y diles a todos que huyan” al escuchar el sonido que hacia su armadura.
“¡Keridil!” Grito un guerrero adulto esperándolo “Ya voy” contestó, y fue cuando Keridil se dio la vuelta, que Sheik supo que ya no lo volvería a ver...pues uno de los dos moriría ese mismo día. Con los nervios hechos un nudo, caminó a la zona donde estaban los árboles perfectamente cortados. Al poco rato se escucharon clacks y golpes de metal contra metal y metal contra carne humana, la batalla no se libraba muy lejos de allí. Quizás lo mas preocupante fue no escuchar gritos, ¿acaso sus amigos eran tan rápidamente asesinados que ni podían gritar para pedir auxilio?, o ¿la batalla se libraba mas a su favor?, pero entonces, el ambiente se lleno de un olor fétido y de azufre, y no mucho después, de entre las sombras de los árboles aun elegidos y cubiertos de la nieve que había caído los días anteriores... una figura apareció...era un demonio, con dos cuernos inmensos que brotaban de la frente, su piel rojiza con tonos grises, estaba cubierta por una armadura negrusca, como la espada, que el mismo demonio invoco diciendo: "Mi Espada”, la espada voló a su mano izquierda, pues en la derecha sostenía el cuerpo de unos de los guerreros de que habían acompañado a Keridil
Mientras el demonio lo remataba con su espada, Sheik se había quedado quieto, mirando su equipo... una espada de cobre y un escudo de madera, una armadura mal hecha ... era correr o morir, así que corrió hacia el sur que era donde estaba el camino despejado, lejos del demonio, corrió como loco soltando sus cosas y sin detenerse, hasta que tropezó sobre una zona de tierra, raspándose la cara y ensuciándose, pero justo antes de levantarse, alguien lo llamo “¿Sheik?”, este ultimo volteo, era Keridil, estaba boca arriba sin un brazo, en la panza tenia un orificio que permitió a Sheik ver su estomago ensangrentado, y su pierna derecha estaba en un ángulo muy doloroso, “¿Keridil?...yo....lo siento...”, " Esta bien chico, haces bien en huir, si en mi...hnnn... mi primer batalla hubiera tenido oportunidad de huir, lo hubiera hecho....”
Sheik se quedó totalmente paralizado al ver esa imagen tan espantosa, sus piernas no tenían ánimo ni de temblar. Hasta que un grito de Keridil, posiblemente su último suspiro, diciendo "¡HUYE!" hizo k sus piernas empezaran a moverse, Sheik no era consciente de donde iba, únicamente se repetía aquella pregunta en su cabeza constantemente "¿Por qué yo?".
En un impulso para intentar despistar a la bestia, la cual sentía desde sus pasos grotescos hasta su horroroso olor a azufre, se desvió del camino despejado. Desesperado, corrió a través del bosque sin rumbo fijo, aunque el sol estaba ya erguido sobre la tierra, el frío intenso y la nieve dificultaban mucho el avance de Sheik dándose contra múltiples árboles en su camino. El bosque parecía cada vez más denso pero, a pocos metros, Sheik salió tropezándose (nuevamente) a la orilla de un lago congelado. Sheik, aun en el suelo, pudo distinguir una figura al otro lado del lago aunque entre la nieve que se había tragado y el brillo del sol en el gélido lago, no la pudo distinguir. Automáticamente, en el momento que recupero totalmente los pocos sentidos y fuerzas que le quedaban, se escondió en un pequeño orificio que se había formado entre un pedrusco y el suelo.
Desde allí pudo presenciar algo que pocos humanos pudieron presenciar y sobrevivir a la vez. Efectivamente, en el momento en que la bestia demonio alcanzó el lago se escuchó una especie de grito, claramente no era humano y seguidamente un rayo de luz salió de aquel cuerpo al otro lado del río fulminando sin posibilidad alguna de resistencia al temido demonio. Sheik se quedó totalmente boquiabierto con la escena que acababa de presenciar. Entonces aquella figura que Sheik no conseguía distinguir se alzó al vuelo, entonces fue cuando Sheik pudo reconocerlo (o al menos suponerlo), una especie de gigante, armado con una espada tan blanca y brillante que parecía de cristal, vestido con ropa blanca ondeaba por los cielos con dos hermosas y brillantes alas que desprendían una aura totalmente clara y resplandeciente, en efecto, un Vanya, ángel guerrero, en ese momento Sheik no pudo aguantar mas y cayó rendido en el mismo lugar donde se había amagado.
El mundo de los humanos se ha visto involucrado en una guerra desde que las puertas del cielo y del infierno se abrieron, desde entonces el conflicto entre el cielo y el inframundo (dioses y demonios) se ha concentrado en la tierra. Todo empezó el día en que se abrieron una especie de portales… El día de la destrucción total, dos portales, uno azul y uno rojo, se abrieron en dos lugares de la Tierra, ese día millones de ángeles y de demonios accedieron al mundo mortal arrasando todo a su paso en un combate que desafiaba los límites de la imaginación humana, muchos humanos murieron, pero algunos se salvaron al primer impacto. Desde aquel día los humanos vivieron en la total desesperación y desamparo, sin posibilidad alguna de sobrevivir. Pero hubo algo que ni los dioses ni los demonios pudieron predecir, esa primera colisión entre los tres mundos (celestial, demoníaco y mortal) provocó una gran distorsión del espacio y del tiempo en el que sería el centro del conflicto, el mundo mortal, afectando así mismo a la energía que rodeaba a ese mundo. Convirtiéndola en "Delea", una esencia de potencial insospechado. Viendo lo sucedido tanto los demonios como los dioses fueron tras esa esencia, pero una casualidad hizo que esa esencia cayera en manos de un grupo de humanos, los protagonistas de esta historia, otorgando a estos, los tan agraciados poderes. Ahora la lucha ha cambiado, los dioses y los demonios siguen con sus disputas por el control del mundo pero temen al poder de la esencia por lo que intentan a toda costa pactar con los humanos temiendo su poder actual. ¿Unirse a los dioses o a los demonios? ¿O quizás revelarse?
Capítulo I: El Diablo y el Herrero
Caía la nieve sobre el pequeño poblado de Kaherad cuando el Sol empezaba a salir entre las montañas, la bruma había empañado los cristales de las ventanas de las pequeñas casas de madera del poblado, y blancas columnas de humo salían por sus chimeneas
El poblado parecía en calma aquella mañana y la quietud reinaba en el ambiente, aunque la verdadera situación estaba lejos de ser esta, y tan solo los ciudadanos más despistados vivían ajenos a los rumores que corrían por la zona : Había sido vista una extraña criatura rondando en los bosques de la zona, ocultándose entre los árboles…se decía que una semana atrás había matado a varios de los hombres del Capitán Karián con sus propias manos…por eso la guardia había permanecido alerta toda la noche, y una multitud de soldados protegían la ruinosa muralla del pueblo, fuertemente deteriorada por el gélido clima que sufrían los aldeanos en los últimos tiempos.
Mientras fuera reinaba aquella dudosa tranquilidad, el joven Sheik dormía en su habitación con una tranquilidad verdadera, ya que nunca creyó en los rumores que aterrorizaban la región, y que hablaban de los Gharehim, una antigua estirpe de demonios que en un pasado, según se decía, libraron terribles batallas contra los Vanyas, auténticos ángeles guerreros. Para él todo esto no eran más que unas ridículas historias que contaban los ancianos para asustar a los más jóvenes del pueblo, los niños.
Tan pronto como amaneció, un rayo de sol entró por la ventana dándole directamente en la cara y despertándole, dio vueltas en la cama, protestó, y finalmente se puso en pie, no sin antes estirarse, de una manera casi exagerada. Había empezado un nuevo día, y debía marcharse a cumplir con su trabajoso deber en la herrería, junto a su tío, el cual era muy conocido entre las gentes de la zona por la calidad de sus trabajos, Sheik tan solo era su aprendiz…
Sheik entró en la herrería de su tío con el caminar cansino que era habitual en él. Estaba desanimado por tener que enfrentar otro día aburrido y sin perspectivas de que algo de interesante pudiera sucederle.
Miró a su alrededor intentando encontrar a su patrón pero no lo vio por ninguna parte. Era algo anormal, ya que a esa hora no podría estar atendiendo a ningún cliente y no era hombre de abandonar sus responsabilidades sin razón. El joven esperó unos minutos más pero su tío no apareció, así que decidió salir a averiguar adonde estaría.
El sol ya iluminaba plenamente al pueblo y todos sus rincones. Unos pequeños pájaros gordos y torpes, típicos del lugar, revoloteaban en busca de algo para desayunar. También corría un suave viento que podía llegar a congelar a cualquiera que saliese desprevenido.
Sheik observó a su alrededor y notó que algo estaba mal. Además de los pájaros y el viento, nada se movía por las calles del pueblo. A esa hora deberían estar todos ocupados en sus quehaceres matinales. Llevando y trayendo agua para cocinar, sacando los animales para alimentarlos o, simplemente moldeando hierro... Sin embargo nada de eso sucedía, como si un viento demoníaco hubiese barrido con toda la población del lugar.
A lo lejos, el muchacho vio a un de sus vecinos que iba en dirección al centro del pueblo y lo llamó. Era Atro, un cocinero regordete y cayado al que rara vez se lo veía lejos de un plato de comida.
-Ey! Atro. A dónde vas?-preguntó Sheik.
El cocinero lo miró un segundo y siguió en su camino sin inmutarse. Sheik lo acompañó, también en silencio. Sabía que el proceso de razonamiento del aquél hombre no era precisamente veloz. Al cabo de unos minutos dijo, con una voz algo extraña:
-Todos están allá. No supiste? Hay algo.-
Sheik hizo un esfuerzo por intentar imaginar qué podría ser "algo" pero comprendió que su acompañante no sabía mucho más que eso. De todos modos, fuese lo que fuese, era lo suficientemente interesante para hacer que Atro se alejase de su comida, lo cual no es poco decir.
Al llegar al centro del poblado encontraron una multitud rodeando la casa de gobierno, donde se reunía el consejo de los ancianos que dirigían la comunidad. Preguntó a todosa los conocidos qué era lo que pasaba pero no había nadie que pudiera responderle con certeza. Lo único en qué todos coincidían era que un niño había hecho un descubrimiento mientras jugaba. Pero, de qué se trataba y el porqué de semejante revuelo, era un misterio.
Sheik se alegró de que por fin algo diferente estaba sucediendo. Al menos por un rato no tenía que pensar en fundir y moldear hierro. No imaginaba qué tan "diferentes" le iban a resultar las cosas a partir de ese día...
El consejo de ancianos reunidos en ese lugar, estaba discutiendo la situación que ocurría en esos momentos, mucha de la gente no sabia lo que pasaba, algunos de ellos no parecían tranquilos, el consejo tenia que hacer algo para calmar a todo el pueblo, entonces uno de ellos se acercó a donde estaba reunida la gente y les pidió que guardaran silencio.
Sheik se acerco lo más que pudo a ese lugar, para poder oír lo que iba a decir el anciano, parecía que esta situación le atraía bastante.
-les ruego que se tranquilicen y escuchen- dijo el anciano.
-queremos saber que es lo que sucede- grito interrumpiendo, uno de los aldeanos.
Sheik alcanzó a escuchar el murmullo de alguien que mencionó que toda la situación tenia que ver con...
-todo les será explicado a su tiempo, por ahora solo les pedimos que se tranquilicen- diciendo esto, otro anciano se acerco.
-ahora que ya están todos tranquilos, escogeremos a algunos de ustedes y adentro les explicaremos bien la situación.
Uno a uno algunos de los aldeanos fueron señalados, y ellos se adentraron a un edificio, luego le toco el turno a Sheik, que también fue señalado.
Dentro del edificio estaban todos los aldeanos que habían sido escogidos junto con Sheik (en total eran 6), Sheik estaba impresionado de que lo hubieran escogido, suponía que era algo muy importante, los demás solo murmuraban.
-Sheik, tu trabajas con tu tío en una herrería, por lo tanto sabrás manejar armas ¿verdad?- pregunto otro que estaba ahí, unos años mayor que él.
-bueno yo...- Sheik no respondió rápido y enseguida fue interrumpido.
-lo tomaré como un si, yo también manejo armas, así que supongo que esa fue la razón por la que nos escogieron a todos-
-ustedes fueron escogidos por su habilidad, y ahora los necesitamos, para que vayan a investigar el bosque prohibido- un anciano les comento a los 6 que estaban dentro.
El grupo de los 6 se dirigió al Bosque Prohibido comandados por Keridil, un hombre que tenia una gran fuerza física a parte de una experiencia bastante elevada en el campo del combate cuerpo a cuerpo debido a ser unos de los soldados mas veteranos del capitán Karián, Sheik no paraba de repetirse la misma pregunta: ¿Por qué han tenido que escogerme a mi?; una de las veces lo dijo en alto y es cuando Keridil respondió:
-¿A quien querías que escogieran del pueblo?, ¿A Atro, que no sabe mas que comer y tragar? .-
- No, pero ¿Por qué tengo que ser…?- respondió antes de que Keridil les hiciese detenerse
-SHHH, quedaros todos muy cayados- dijo en un tono casi inaudible- Vance adelántate y dinos que ves-continuo Keridil, todos en el pueblo sabia que Vance tenia una vista y un oído bastante desarrollados, algunos afirmaban que podía acertar a una manzana a 100 metros de distancia y de noche, algo que no era común entre los arqueros de Kaherad. Mientras Vance se movía seguro sobre sus pasos por la mente de Sheik pasaron los historias que rondaban por el pueblo durante los últimos días, no podía evitarlo estaba muy asustado le temblaba todo el cuerpo incluso se podía oír como golpeaban cada una de las piezas de la armadura que había cogido del taller, intentó acercarse sin hacer ruido a Keridil y a los demás pero… piso en falso y montó un estruendoso ruido que hizo aparecer a la bestia que tanto temía, Sheik se quedo paralizado del miedo mientras gritaba: -Ayuda
, cuando se calmo vio que su terrible bestia no era mas que un jabalí que andaba por la zona, fue entonces cuando el resto del grupo empezó a reírse de el.- JAJAJA, mira que asustarse de un Jabalí – dijo uno
- pero como te han podido seleccionar, no eres más que un mocoso- continuo otro
-Callaros
- Respondió Keridil- ¿no veis que es un herrero no un Soldado? ¿Estas bien chico?-continuo. Sheik no contesto pero en su interior pensó otra vez más ¿Por qué me habrán seleccionado? Esa noche la pasaron en el bosque a la mañana siguiente Vance se fue a explorar solo, cuando lo vio… no podía creerlo, tuvo que despertar al resto del grupo para que le afirmase lo que veía, el grupo entero fue hasta el lugar recién descubierto por Vance, en una sección de 100m a la redonda del bosque no había ningún árbol en pie todos estaban caídos y seccionados muy limpiamente.-¿Quién o que a podido hacer esta barbaridad?-pregunto Keridil, Sheik se fijo que a su líder, no le entraba en la cabeza que alguien pudiera hacer tal destrozo, todos empezaron a examinar el terreno cuando…
- VENIR TODOS AQUÍ
- exclamo Sheik. Por lo que Sheik les llamaba era para que vieran algo inusual, una armadura completa que reflejaba de una manera clara la luz que ahora entraba en el bosque y una espada , negra como el ébano, incrustada en la armadura.-la armadura esta completamente nueva si no fuera por esta espada- afirmo Vance-mirar tiene unos extraños símbolos y en la armadura hay otros, ¿Qué podrán significar?- prosiguió nuestro arquero
-no lo se, solo espero que sea quien sea el que ejecuto tal destrozo no vuelva esta noche-dijo Keridil con un tono de preocupación.
Desde el incidente del jabalí, sheik se mantuvo callado y lo mas apartado de la primera línea de exploración, porque, además de que estaba inmensamente avergonzado, tenia un temor únicamente superado por su inexperiencia...mientras algunos hombres inspeccionaban las zonas alrededor de el área con los árboles perfectamente cortados, otros mostraban un extremo interés por la armadura y la espada, ninguna tenia restos de sangre, y la espada no la podían levantar mas de tres hombres al mismo tiempo... su material era increíblemente raro.“¡¡Aahhrrggg!!” Se escucho a lo lejos, la voz era de un joven guerrero, pero esta voz fue apagada enseguida por un sonido muy alto, como el de una bestia en dolor...
“¡Vance!” grito Keridil, y Vance solo asintió, al parecer se conocían tan bien en batalla, que sus técnicas y planes ya estaban muy bien aprendidos y diseñados, Vance fue seguido por dos hombres hacia el este, y Keridil también era seguido por dos hacia el sur, de donde habían provenido la voz y el sonido, se juntarían después para acorralar al enemigo. Sheik iba justo detrás de Keridil, cuando este le dijo: “No, tu quédate donde están los árboles cortados, si escuchas el cuerno de Vance, corre al pueblo y diles a todos que huyan” al escuchar el sonido que hacia su armadura.
“¡Keridil!” Grito un guerrero adulto esperándolo “Ya voy” contestó, y fue cuando Keridil se dio la vuelta, que Sheik supo que ya no lo volvería a ver...pues uno de los dos moriría ese mismo día. Con los nervios hechos un nudo, caminó a la zona donde estaban los árboles perfectamente cortados. Al poco rato se escucharon clacks y golpes de metal contra metal y metal contra carne humana, la batalla no se libraba muy lejos de allí. Quizás lo mas preocupante fue no escuchar gritos, ¿acaso sus amigos eran tan rápidamente asesinados que ni podían gritar para pedir auxilio?, o ¿la batalla se libraba mas a su favor?, pero entonces, el ambiente se lleno de un olor fétido y de azufre, y no mucho después, de entre las sombras de los árboles aun elegidos y cubiertos de la nieve que había caído los días anteriores... una figura apareció...era un demonio, con dos cuernos inmensos que brotaban de la frente, su piel rojiza con tonos grises, estaba cubierta por una armadura negrusca, como la espada, que el mismo demonio invoco diciendo: "Mi Espada”, la espada voló a su mano izquierda, pues en la derecha sostenía el cuerpo de unos de los guerreros de que habían acompañado a Keridil
Mientras el demonio lo remataba con su espada, Sheik se había quedado quieto, mirando su equipo... una espada de cobre y un escudo de madera, una armadura mal hecha ... era correr o morir, así que corrió hacia el sur que era donde estaba el camino despejado, lejos del demonio, corrió como loco soltando sus cosas y sin detenerse, hasta que tropezó sobre una zona de tierra, raspándose la cara y ensuciándose, pero justo antes de levantarse, alguien lo llamo “¿Sheik?”, este ultimo volteo, era Keridil, estaba boca arriba sin un brazo, en la panza tenia un orificio que permitió a Sheik ver su estomago ensangrentado, y su pierna derecha estaba en un ángulo muy doloroso, “¿Keridil?...yo....lo siento...”, " Esta bien chico, haces bien en huir, si en mi...hnnn... mi primer batalla hubiera tenido oportunidad de huir, lo hubiera hecho....”
Sheik se quedó totalmente paralizado al ver esa imagen tan espantosa, sus piernas no tenían ánimo ni de temblar. Hasta que un grito de Keridil, posiblemente su último suspiro, diciendo "¡HUYE!" hizo k sus piernas empezaran a moverse, Sheik no era consciente de donde iba, únicamente se repetía aquella pregunta en su cabeza constantemente "¿Por qué yo?".
En un impulso para intentar despistar a la bestia, la cual sentía desde sus pasos grotescos hasta su horroroso olor a azufre, se desvió del camino despejado. Desesperado, corrió a través del bosque sin rumbo fijo, aunque el sol estaba ya erguido sobre la tierra, el frío intenso y la nieve dificultaban mucho el avance de Sheik dándose contra múltiples árboles en su camino. El bosque parecía cada vez más denso pero, a pocos metros, Sheik salió tropezándose (nuevamente) a la orilla de un lago congelado. Sheik, aun en el suelo, pudo distinguir una figura al otro lado del lago aunque entre la nieve que se había tragado y el brillo del sol en el gélido lago, no la pudo distinguir. Automáticamente, en el momento que recupero totalmente los pocos sentidos y fuerzas que le quedaban, se escondió en un pequeño orificio que se había formado entre un pedrusco y el suelo.
Desde allí pudo presenciar algo que pocos humanos pudieron presenciar y sobrevivir a la vez. Efectivamente, en el momento en que la bestia demonio alcanzó el lago se escuchó una especie de grito, claramente no era humano y seguidamente un rayo de luz salió de aquel cuerpo al otro lado del río fulminando sin posibilidad alguna de resistencia al temido demonio. Sheik se quedó totalmente boquiabierto con la escena que acababa de presenciar. Entonces aquella figura que Sheik no conseguía distinguir se alzó al vuelo, entonces fue cuando Sheik pudo reconocerlo (o al menos suponerlo), una especie de gigante, armado con una espada tan blanca y brillante que parecía de cristal, vestido con ropa blanca ondeaba por los cielos con dos hermosas y brillantes alas que desprendían una aura totalmente clara y resplandeciente, en efecto, un Vanya, ángel guerrero, en ese momento Sheik no pudo aguantar mas y cayó rendido en el mismo lugar donde se había amagado.