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Versión Completa: Historia Makeros: Antigua Historia
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Prólogo: Delea

El mundo de los humanos se ha visto involucrado en una guerra desde que las puertas del cielo y del infierno se abrieron, desde entonces el conflicto entre el cielo y el inframundo (dioses y demonios) se ha concentrado en la tierra. Todo empezó el día en que se abrieron una especie de portales… El día de la destrucción total, dos portales, uno azul y uno rojo, se abrieron en dos lugares de la Tierra, ese día millones de ángeles y de demonios accedieron al mundo mortal arrasando todo a su paso en un combate que desafiaba los límites de la imaginación humana, muchos humanos murieron, pero algunos se salvaron al primer impacto. Desde aquel día los humanos vivieron en la total desesperación y desamparo, sin posibilidad alguna de sobrevivir. Pero hubo algo que ni los dioses ni los demonios pudieron predecir, esa primera colisión entre los tres mundos (celestial, demoníaco y mortal) provocó una gran distorsión del espacio y del tiempo en el que sería el centro del conflicto, el mundo mortal, afectando así mismo a la energía que rodeaba a ese mundo. Convirtiéndola en "Delea", una esencia de potencial insospechado. Viendo lo sucedido tanto los demonios como los dioses fueron tras esa esencia, pero una casualidad hizo que esa esencia cayera en manos de un grupo de humanos, los protagonistas de esta historia, otorgando a estos, los tan agraciados poderes. Ahora la lucha ha cambiado, los dioses y los demonios siguen con sus disputas por el control del mundo pero temen al poder de la esencia por lo que intentan a toda costa pactar con los humanos temiendo su poder actual. ¿Unirse a los dioses o a los demonios? ¿O quizás revelarse?


Capítulo I: El Diablo y el Herrero


Caía la nieve sobre el pequeño poblado de Kaherad cuando el Sol empezaba a salir entre las montañas, la bruma había empañado los cristales de las ventanas de las pequeñas casas de madera del poblado, y blancas columnas de humo salían por sus chimeneas

El poblado parecía en calma aquella mañana y la quietud reinaba en el ambiente, aunque la verdadera situación estaba lejos de ser esta, y tan solo los ciudadanos más despistados vivían ajenos a los rumores que corrían por la zona : Había sido vista una extraña criatura rondando en los bosques de la zona, ocultándose entre los árboles…se decía que una semana atrás había matado a varios de los hombres del Capitán Karián con sus propias manos…por eso la guardia había permanecido alerta toda la noche, y una multitud de soldados protegían la ruinosa muralla del pueblo, fuertemente deteriorada por el gélido clima que sufrían los aldeanos en los últimos tiempos.

Mientras fuera reinaba aquella dudosa tranquilidad, el joven Sheik dormía en su habitación con una tranquilidad verdadera, ya que nunca creyó en los rumores que aterrorizaban la región, y que hablaban de los Gharehim, una antigua estirpe de demonios que en un pasado, según se decía, libraron terribles batallas contra los Vanyas, auténticos ángeles guerreros. Para él todo esto no eran más que unas ridículas historias que contaban los ancianos para asustar a los más jóvenes del pueblo, los niños.

Tan pronto como amaneció, un rayo de sol entró por la ventana dándole directamente en la cara y despertándole, dio vueltas en la cama, protestó, y finalmente se puso en pie, no sin antes estirarse, de una manera casi exagerada. Había empezado un nuevo día, y debía marcharse a cumplir con su trabajoso deber en la herrería, junto a su tío, el cual era muy conocido entre las gentes de la zona por la calidad de sus trabajos, Sheik tan solo era su aprendiz…

Sheik entró en la herrería de su tío con el caminar cansino que era habitual en él. Estaba desanimado por tener que enfrentar otro día aburrido y sin perspectivas de que algo de interesante pudiera sucederle.

Miró a su alrededor intentando encontrar a su patrón pero no lo vio por ninguna parte. Era algo anormal, ya que a esa hora no podría estar atendiendo a ningún cliente y no era hombre de abandonar sus responsabilidades sin razón. El joven esperó unos minutos más pero su tío no apareció, así que decidió salir a averiguar adonde estaría.
El sol ya iluminaba plenamente al pueblo y todos sus rincones. Unos pequeños pájaros gordos y torpes, típicos del lugar, revoloteaban en busca de algo para desayunar. También corría un suave viento que podía llegar a congelar a cualquiera que saliese desprevenido.
Sheik observó a su alrededor y notó que algo estaba mal. Además de los pájaros y el viento, nada se movía por las calles del pueblo. A esa hora deberían estar todos ocupados en sus quehaceres matinales. Llevando y trayendo agua para cocinar, sacando los animales para alimentarlos o, simplemente moldeando hierro... Sin embargo nada de eso sucedía, como si un viento demoníaco hubiese barrido con toda la población del lugar.

A lo lejos, el muchacho vio a un de sus vecinos que iba en dirección al centro del pueblo y lo llamó. Era Atro, un cocinero regordete y cayado al que rara vez se lo veía lejos de un plato de comida.
-Ey! Atro. A dónde vas?-preguntó Sheik.
El cocinero lo miró un segundo y siguió en su camino sin inmutarse. Sheik lo acompañó, también en silencio. Sabía que el proceso de razonamiento del aquél hombre no era precisamente veloz. Al cabo de unos minutos dijo, con una voz algo extraña:

-Todos están allá. No supiste? Hay algo.-

Sheik hizo un esfuerzo por intentar imaginar qué podría ser "algo" pero comprendió que su acompañante no sabía mucho más que eso. De todos modos, fuese lo que fuese, era lo suficientemente interesante para hacer que Atro se alejase de su comida, lo cual no es poco decir.
Al llegar al centro del poblado encontraron una multitud rodeando la casa de gobierno, donde se reunía el consejo de los ancianos que dirigían la comunidad. Preguntó a todosa los conocidos qué era lo que pasaba pero no había nadie que pudiera responderle con certeza. Lo único en qué todos coincidían era que un niño había hecho un descubrimiento mientras jugaba. Pero, de qué se trataba y el porqué de semejante revuelo, era un misterio.

Sheik se alegró de que por fin algo diferente estaba sucediendo. Al menos por un rato no tenía que pensar en fundir y moldear hierro. No imaginaba qué tan "diferentes" le iban a resultar las cosas a partir de ese día...

El consejo de ancianos reunidos en ese lugar, estaba discutiendo la situación que ocurría en esos momentos, mucha de la gente no sabia lo que pasaba, algunos de ellos no parecían tranquilos, el consejo tenia que hacer algo para calmar a todo el pueblo, entonces uno de ellos se acercó a donde estaba reunida la gente y les pidió que guardaran silencio.

Sheik se acerco lo más que pudo a ese lugar, para poder oír lo que iba a decir el anciano, parecía que esta situación le atraía bastante.

-les ruego que se tranquilicen y escuchen- dijo el anciano.

-queremos saber que es lo que sucede- grito interrumpiendo, uno de los aldeanos.

Sheik alcanzó a escuchar el murmullo de alguien que mencionó que toda la situación tenia que ver con...

-todo les será explicado a su tiempo, por ahora solo les pedimos que se tranquilicen- diciendo esto, otro anciano se acerco.

-ahora que ya están todos tranquilos, escogeremos a algunos de ustedes y adentro les explicaremos bien la situación.

Uno a uno algunos de los aldeanos fueron señalados, y ellos se adentraron a un edificio, luego le toco el turno a Sheik, que también fue señalado.

Dentro del edificio estaban todos los aldeanos que habían sido escogidos junto con Sheik (en total eran 6), Sheik estaba impresionado de que lo hubieran escogido, suponía que era algo muy importante, los demás solo murmuraban.

-Sheik, tu trabajas con tu tío en una herrería, por lo tanto sabrás manejar armas ¿verdad?- pregunto otro que estaba ahí, unos años mayor que él.

-bueno yo...- Sheik no respondió rápido y enseguida fue interrumpido.

-lo tomaré como un si, yo también manejo armas, así que supongo que esa fue la razón por la que nos escogieron a todos-

-ustedes fueron escogidos por su habilidad, y ahora los necesitamos, para que vayan a investigar el bosque prohibido- un anciano les comento a los 6 que estaban dentro.


El grupo de los 6 se dirigió al Bosque Prohibido comandados por Keridil, un hombre que tenia una gran fuerza física a parte de una experiencia bastante elevada en el campo del combate cuerpo a cuerpo debido a ser unos de los soldados mas veteranos del capitán Karián, Sheik no paraba de repetirse la misma pregunta: ¿Por qué han tenido que escogerme a mi?; una de las veces lo dijo en alto y es cuando Keridil respondió:

-¿A quien querías que escogieran del pueblo?, ¿A Atro, que no sabe mas que comer y tragar? .-

- No, pero ¿Por qué tengo que ser…?- respondió antes de que Keridil les hiciese detenerse

-SHHH, quedaros todos muy cayados- dijo en un tono casi inaudible- Vance adelántate y dinos que ves-continuo Keridil, todos en el pueblo sabia que Vance tenia una vista y un oído bastante desarrollados, algunos afirmaban que podía acertar a una manzana a 100 metros de distancia y de noche, algo que no era común entre los arqueros de Kaherad. Mientras Vance se movía seguro sobre sus pasos por la mente de Sheik pasaron los historias que rondaban por el pueblo durante los últimos días, no podía evitarlo estaba muy asustado le temblaba todo el cuerpo incluso se podía oír como golpeaban cada una de las piezas de la armadura que había cogido del taller, intentó acercarse sin hacer ruido a Keridil y a los demás pero… piso en falso y montó un estruendoso ruido que hizo aparecer a la bestia que tanto temía, Sheik se quedo paralizado del miedo mientras gritaba: -Ayuda!!!, cuando se calmo vio que su terrible bestia no era mas que un jabalí que andaba por la zona, fue entonces cuando el resto del grupo empezó a reírse de el.

- JAJAJA, mira que asustarse de un Jabalí – dijo uno

- pero como te han podido seleccionar, no eres más que un mocoso- continuo otro

-Callaros!!!- Respondió Keridil- ¿no veis que es un herrero no un Soldado? ¿Estas bien chico?-continuo. Sheik no contesto pero en su interior pensó otra vez más ¿Por qué me habrán seleccionado? Esa noche la pasaron en el bosque a la mañana siguiente Vance se fue a explorar solo, cuando lo vio… no podía creerlo, tuvo que despertar al resto del grupo para que le afirmase lo que veía, el grupo entero fue hasta el lugar recién descubierto por Vance, en una sección de 100m a la redonda del bosque no había ningún árbol en pie todos estaban caídos y seccionados muy limpiamente.

-¿Quién o que a podido hacer esta barbaridad?-pregunto Keridil, Sheik se fijo que a su líder, no le entraba en la cabeza que alguien pudiera hacer tal destrozo, todos empezaron a examinar el terreno cuando…

- VENIR TODOS AQUÍ !!!- exclamo Sheik. Por lo que Sheik les llamaba era para que vieran algo inusual, una armadura completa que reflejaba de una manera clara la luz que ahora entraba en el bosque y una espada , negra como el ébano, incrustada en la armadura.

-la armadura esta completamente nueva si no fuera por esta espada- afirmo Vance-mirar tiene unos extraños símbolos y en la armadura hay otros, ¿Qué podrán significar?- prosiguió nuestro arquero

-no lo se, solo espero que sea quien sea el que ejecuto tal destrozo no vuelva esta noche-dijo Keridil con un tono de preocupación.

Desde el incidente del jabalí, sheik se mantuvo callado y lo mas apartado de la primera línea de exploración, porque, además de que estaba inmensamente avergonzado, tenia un temor únicamente superado por su inexperiencia...mientras algunos hombres inspeccionaban las zonas alrededor de el área con los árboles perfectamente cortados, otros mostraban un extremo interés por la armadura y la espada, ninguna tenia restos de sangre, y la espada no la podían levantar mas de tres hombres al mismo tiempo... su material era increíblemente raro.“¡¡Aahhrrggg!!” Se escucho a lo lejos, la voz era de un joven guerrero, pero esta voz fue apagada enseguida por un sonido muy alto, como el de una bestia en dolor...

“¡Vance!” grito Keridil, y Vance solo asintió, al parecer se conocían tan bien en batalla, que sus técnicas y planes ya estaban muy bien aprendidos y diseñados, Vance fue seguido por dos hombres hacia el este, y Keridil también era seguido por dos hacia el sur, de donde habían provenido la voz y el sonido, se juntarían después para acorralar al enemigo. Sheik iba justo detrás de Keridil, cuando este le dijo: “No, tu quédate donde están los árboles cortados, si escuchas el cuerno de Vance, corre al pueblo y diles a todos que huyan” al escuchar el sonido que hacia su armadura.

“¡Keridil!” Grito un guerrero adulto esperándolo “Ya voy” contestó, y fue cuando Keridil se dio la vuelta, que Sheik supo que ya no lo volvería a ver...pues uno de los dos moriría ese mismo día. Con los nervios hechos un nudo, caminó a la zona donde estaban los árboles perfectamente cortados. Al poco rato se escucharon clacks y golpes de metal contra metal y metal contra carne humana, la batalla no se libraba muy lejos de allí. Quizás lo mas preocupante fue no escuchar gritos, ¿acaso sus amigos eran tan rápidamente asesinados que ni podían gritar para pedir auxilio?, o ¿la batalla se libraba mas a su favor?, pero entonces, el ambiente se lleno de un olor fétido y de azufre, y no mucho después, de entre las sombras de los árboles aun elegidos y cubiertos de la nieve que había caído los días anteriores... una figura apareció...era un demonio, con dos cuernos inmensos que brotaban de la frente, su piel rojiza con tonos grises, estaba cubierta por una armadura negrusca, como la espada, que el mismo demonio invoco diciendo: "Mi Espada”, la espada voló a su mano izquierda, pues en la derecha sostenía el cuerpo de unos de los guerreros de que habían acompañado a Keridil

Mientras el demonio lo remataba con su espada, Sheik se había quedado quieto, mirando su equipo... una espada de cobre y un escudo de madera, una armadura mal hecha ... era correr o morir, así que corrió hacia el sur que era donde estaba el camino despejado, lejos del demonio, corrió como loco soltando sus cosas y sin detenerse, hasta que tropezó sobre una zona de tierra, raspándose la cara y ensuciándose, pero justo antes de levantarse, alguien lo llamo “¿Sheik?”, este ultimo volteo, era Keridil, estaba boca arriba sin un brazo, en la panza tenia un orificio que permitió a Sheik ver su estomago ensangrentado, y su pierna derecha estaba en un ángulo muy doloroso, “¿Keridil?...yo....lo siento...”, " Esta bien chico, haces bien en huir, si en mi...hnnn... mi primer batalla hubiera tenido oportunidad de huir, lo hubiera hecho....”

Sheik se quedó totalmente paralizado al ver esa imagen tan espantosa, sus piernas no tenían ánimo ni de temblar. Hasta que un grito de Keridil, posiblemente su último suspiro, diciendo "¡HUYE!" hizo k sus piernas empezaran a moverse, Sheik no era consciente de donde iba, únicamente se repetía aquella pregunta en su cabeza constantemente "¿Por qué yo?".

En un impulso para intentar despistar a la bestia, la cual sentía desde sus pasos grotescos hasta su horroroso olor a azufre, se desvió del camino despejado. Desesperado, corrió a través del bosque sin rumbo fijo, aunque el sol estaba ya erguido sobre la tierra, el frío intenso y la nieve dificultaban mucho el avance de Sheik dándose contra múltiples árboles en su camino. El bosque parecía cada vez más denso pero, a pocos metros, Sheik salió tropezándose (nuevamente) a la orilla de un lago congelado. Sheik, aun en el suelo, pudo distinguir una figura al otro lado del lago aunque entre la nieve que se había tragado y el brillo del sol en el gélido lago, no la pudo distinguir. Automáticamente, en el momento que recupero totalmente los pocos sentidos y fuerzas que le quedaban, se escondió en un pequeño orificio que se había formado entre un pedrusco y el suelo.

Desde allí pudo presenciar algo que pocos humanos pudieron presenciar y sobrevivir a la vez. Efectivamente, en el momento en que la bestia demonio alcanzó el lago se escuchó una especie de grito, claramente no era humano y seguidamente un rayo de luz salió de aquel cuerpo al otro lado del río fulminando sin posibilidad alguna de resistencia al temido demonio. Sheik se quedó totalmente boquiabierto con la escena que acababa de presenciar. Entonces aquella figura que Sheik no conseguía distinguir se alzó al vuelo, entonces fue cuando Sheik pudo reconocerlo (o al menos suponerlo), una especie de gigante, armado con una espada tan blanca y brillante que parecía de cristal, vestido con ropa blanca ondeaba por los cielos con dos hermosas y brillantes alas que desprendían una aura totalmente clara y resplandeciente, en efecto, un Vanya, ángel guerrero, en ese momento Sheik no pudo aguantar mas y cayó rendido en el mismo lugar donde se había amagado.
Capítulo II: Alma en Ruinas

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Cuando despertó se sentía completamente desorientado, tenía un intenso dolor de cabeza, y apenas recordaba lo que había pasado hacía unos instantes. Tan solo el olor a sangre y el recuerdo de los cuerpos mutilados persistían en su mente. Trató de recordar, pero todo estaba borroso...

Cuando se incorporó pudo comprobar que se encontraba en una pequeña estancia, quizás de una cabaña, rodeado de barriles. Un escalofrío le recorrió
el cuerpo ¿Donde estaba?

Casi instintivamente intentó levantarse, pero sus piernas fallaron, y necesitó volver a sentarse. De repente recordó algo más, fue como un flash en su cabeza, un extraño ser, a lo lejos, abría sus enormes alas y alzaba el vuelo mientras él miraba la escena estupefacto. - Vanya...- Susurró...

Su pensamiento se disolvió por completo cuando alguien giró el pomo de la puerta, Sheik estaba asustado... "¿Quien me habrá traído a este lugar?" -Se preguntaba.

Cuando la puerta se abrió pudo ver a contraluz la silueta de un hombre que le pareció algo más alto que él. Su rostro estaba parcialmente tapado, tanto por un pañuelo que le cubría la boca, como por una bandana algo deteriorada. Los ojos del extraño se clavaron en él, mientras este mantenía el ceño fruncido. Una cicatriz recorría su entrecejo. De repente avanzó unos cuantos pasos, se quedó parado frente a él y al mismo tiempo que arqueaba las cejas dijo:

- ¡Ya empezaba a creer que nunca despertarías! ¡Llevas tres días durmiendo!

Sheik, que se había quedado totalmente paralizado, pudo entonces respirar tranquilo, al comprender que aquel extraño no pretendía hacerle ningún mal, y dijo con la voz ronca:

- ¿En serio llevo tres días durmiendo? ¡Esto es terrible! ¡Debo volver al pueblo cuanto antes! ¡Debo contarles lo que ha pasado!

- Si te refieres a Kaherad, dudo mucho que puedas entrar, hace dos días fue totalmente destruida y los soldados del "Dragón Plateado" no te dejarán pasar el Puente del Este hasta que no exploren sus ruinas. - replicó el extraño.

- ¡¡¿El Pueblo está destruido?!! ¡¡He de encontrar a mi tío!! -gritó Sheik furioso.

- ¡Cálmate chico! Encontraremos a tu tío si aun sigue con vida...mi nombre es Arakión, y he de viajar hasta Ayeara para solucionar algunos asuntos, si quieres puedes acompañarme, pasaremos cerca del Puente y quizás los hombres del "Dragón Plateado" puedan decirnos si hay supervivientes...por cierto..¿Cómo te llamas?

- Me llamo Sheik, y era herrero.....

Al pronunciar estas palabras sheik se dio cuenta de que ya nada volvería a ser igual en su vida, y que debía sobreponerse al horror que le había tocado vivir....no quería ser pesimista, pero no podía evitar pensar que alguna criatura similar a la que destrozó los cuerpos de sus compañeros hubiera hecho lo mismo con los habitantes del pueblo....volvió a sentir miedo y pensó para sí mismo que no era más que un cobarde.

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-Bueno, Sheik, estamos en la casa de una hermana. Cuando te sientas dispuesto avísame. Entonces partiremos.- dijo el hombre y salió del cuarto sin decir mas.
El muchacho se quedó mirando, sumamente confundido. Ya tenía una idea de donde se encontraba pero todavía quedaban muchas cosas por establecer: ¿Como ese hombre lo había encontrado? ¿Que haría por el lugar de la batalla? ¿Por qué lo había salvado? ¿A qué se refería con eso de "una hermana"?
Era todo muy extraño para entenderlo. Además la mente de Sheik era una nube de pensamientos inconexos, fugaces, que no terminaban en nada coherente.
Decidió que cuanto antes emprendiera viaje, antes podría aclarar esos asuntos. Se
puso de pie y comprobó con alivio que no perdía el equilibrio ni sentía cualquier dolor. Salió entonces del cuarto decidido a pedirle a Arakión que lo llevase a su pueblo, o a lo que quedase de él, cuanto antes.
Al salir del cuarto se encontró con una visión que sin dudas no esperaba: la pequeña y ordinaria puerta de madera de la habitación conducía a una sala inmensa, también de madera. En ella, una multitud de gente se movía frenéticamente de un lado al otro. Llevaban papeles, herramientas, libros y hasta comida. Además tres o cuatro mujeres altas y esbeltas, vestidas con ropas muy ordinarias, dirigían todos los movimientos. Como ellas, las demás personas usaban ropas comunes y sucias, se podría decir incluso que eran propositalmente
elegidas de esa manera.
A los pocos minutos de estar ahí observando todo estupefacto se le acercó Arakión, que era el único que trajeaba decentemente. Viendo la expresión de asombro en la cara de Sheik le dijo:

-No te esperabas por esto, no?-

-La verdad es que no- respondió el muchacho, sin apartar la vista de la multitud.

-Esta es una de las muchas oficinas de nuestra hermandad-

-¿Hermandad?- preguntó Sheik, ahora más confundido.

-Si, nosotros dedicamos nuestra vida a la causa de las Hermanas. Ahí en el centro puedes ver algunas.- respondió el hombre y agregó: -¿Quieres que te las presente?-

A Sheik le asustó la sola idea de acercarse a alguna de esas mujeres flacas y pálidas y, a modo de respuesta, dijo:

-¿Por qué todos se visten de esa forma menos tú?-

-He, he. Es el disfraz más común de la Hermandad. Nos solemos vestir como mendigos para poder acercarnos a cualquier pueblo o ciudad sin levantar sospechas. Yo suelo vestirme así también pero para mi misión actual no es conveniente.- explicó Arakión alegremente y prosiguió: -Bueno, basta de charla. Debemos partir inmediatamente.-

Esto trajo a Sheik de vuelta a la realidad y lo hizo retomar el espíritu decidido con el que había salido del cuarto. Arakión entonces lo condujo a unas caballerizas que había fuera de la casa.
Al salir Sheik vio que una parte importante de la construcción de donde había salido estaba oculta en la pared interna de un valle. Esto era, sin dudas, una artimaña para no llamar la atención de eventuales viajantes. Esta idea le hizo pensar que no se trataba de ninguna banda de lunáticos ni de gente improvisada.
A pesar de todas las dudas que le recorrían la mente, se subió al caballo que le acercó Arakión y emprendió el viaje sin preguntar nada más. Ya habría tiempo para eso.

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Arakión y Sheik se dirigían a Kaherad, cuando Sheik pensó... ¿será que llegue a volver a ver a mi tío?...

Horas después, cruzando el puente, llegaron a la entrada de lo que quedaba de Kaherad, estaban los famosos dragones plateados, caballeros de alto rango que vestían armaduras elegantes, Arakión detuvo su caballo y ayudo a Sheik a detener al suyo, que no pensaba detenerse.

- ¡Ya llegamos! Sheik.-

Sheik enseguida se bajo de su caballo y se acercó al primer Dragón Plateado que vio y preguntó:

- ¿¡Mi- mi tío está vivo!? -
- ¿Y cómo voy a saber yo quien es tu tío, eh?, chico las preguntas que haces - respondió el soldado.

Sheik sabia que no había formulado bien la pregunta por la prisa de preguntar, mientras los soldados se burlaban de el y Arakión se ponía la mano en la frente de vergüenza.

- Mi tío es un Herrero muy conocido de Kaherad - Agregó Sheik.
- ¡Ahh el herrero! - Murmuró el soldado mientras miraba un papel que Sheik vio a lo lejos por curiosidad. - Sirus el herrero, temo decirte que no encontramos rastro de el.-
- ... - Sheik bajó la cabeza.
- Lamentablemente todo el pueblo fue destruido, y toda la gente que lo habitaba murió, los únicos que sobrevivieron abandonaron el pueblo antes del incidente de hace 3 días...-

Arakión se acercó a Sheik, y le dijo a Sheik después de darle una palmada en el hombro.
- Sheik, quizás tu tío fue de los que escapó antes del incidente, ¿no me habías dicho en el camino que no habías recibido noticias de el, antes del incidente?.- Dijo Arakión mientras los soldados lo miraban de reojo.
- Tienes razón - Pero Sheik no estaba muy animado.

Entonces Sheik pidió permiso para entrar a revisar las ruinas de Kaherad, pensó que tal vez eso respondería muchas de sus dudas. Sheik caminaba por las ruinas para recordar como era el lugar en el que alguna vez vivió, pero no eran mas que montones madera y piedra hecha pedazos, llego a ver manchas de sangre que aun no habían sido limpiadas. Entonces vio la herrería, estaba hecha pedazos, y su casa era otro montón mas, no tenía muchas cosas de valor, mas que un paquete que su tío le había dado días antes y le dijo que no abriera. El paquete estaba en el interior, bien escondido, lo encontró intacto, así que Sheik lo tomó y se dirigió al bosque donde todo comenzó, Sheik ya había logrado hacer que los Soldados que lo empezaron a seguir perdieran su rastro.

Entonces fue cuando Sheik revivió el horror que le había causado el bosque aquella vez, era lo más espantoso que Sheik había visto, el bosque entero estaba bañado de sangre, eran bastantes cuerpos despedazados y manchas de sangre casi frescas. Había una parte en el bosque en donde parecía que alguien había apartado los árboles para pasar, Sheik siguió por ese camino con un terror que le recorría por todo el cuerpo. Sheik vio una gran marca en el suelo, la marca tenía una forma extraña, cuando se acerco a esta, recordó algo que lo sumergió en sus recuerdos, pero lo primero que vio fue su cuerpo justo después de que se hubiera desmayado y comenzó a ver lo demás... cuando llegó Arakión y despertó a Sheik.

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¡Sheik! ¿Que te pasa? - dijo Arakión preocupado.
Sheik solo lo miró... el aún se encontraba inmerso en sus pensamientos, sacudió la cabeza como diciendo ?nada?, y después miro el paquete en sus manos, ¿debería abrirlo ahora? o quizás cuando estuviera solo - Arakión, necesito un momento a solas- dijo al fin, decidiéndose, Arakión observo el paquete en las manos de Sheik, - Para pensar- añadió Sheik, después Arakión miro a Sheik y dijo ?Esta bien, me dirigiré al centro del pueblo, encuéntrame ahí cuando hayas terminado de ?pensar?- Sheik desapareció detrás de un muro chamuscado que no mucho tiempo atrás había sido una pared. En cuanto Sheik corroboro que se encontraba solo, tomó el paquete y comenzó a abrirlo, era una caja de cartón envuelta en papel negro. Dentro encontró nada más que algodón, por todas partes, Sheik se asombró de la cantidad de algodón y lo inútil que era eso, no sabía porque su tío le habría dado eso, pero al meter su mano encontró debajo de una capa de algodón una roca, tan grande como una que se pueda sostener con dos manos, pero esta Sheik la podía sostener con una, era increíblemente ligera, después de analizarla, se dio cuenta de que era de un metal completamente desconocido, era de color gris, pero con tonos rojizos. Cuando Sheik la analizaba, se comenzaron a escuchar unos golpes, de metal contra el metal, y después el grito de personas, Sheik se levanto, y corrió al origen del problema, encontró un grupo de soldados que estaban peleando contra Arakión, Sheik se llevo una gran sorpresa, pues usaba una técnica, con la que su espada tenia un brillo muy especial, era como si otro astro solar mucho mas fuerte se reflejara en la espada, pero las personas normales no vieran aquel astro. Lo curioso es que Arakión demostraba una gran capacidad como espadachín, pero ninguno de sus enemigos era tocado por la espada, simplemente los noqueaba. Sheik permaneció retirado para no verse involucrado en la batalla, y cuando Arakión ya no fue atacado, porque los que aun se encontraban de pie habían desistido, Sheik se acerco a escuchar, desde un flanco de la escena, escondido escucho la conversación.

- ¿Quienes son ustedes?, ¿Que buscan en este lugar asolado?- pregunto Arakión, había cerca de 4 hombres en el suelo y solo dos de pie, aunque muy golpeados, el mas viejo se limpio el sudor del rostro y dijo ? Hemos venido a detener a Sheik, ¿Eres tu?- Arakión guardo su espada y dijo -¿Quien lo pregunta?-, el hombre frunció el entrecejo...confundido, y después dijo ? El soldado Ramsus, de parte de mi rey Valdemar-, -¿Ustedes son de Nohar?- el hombre asintió y después continuo ?Nuestro rey ha sabido que este pueblo fue devastado y el único sobreviviente fue alguien llamado Sheik- Arakión miró con detenimiento a los dos hombres y dijo -¿Creen que Sheik es el culpable?- pregunto, los otros hombres se miraron y el mas grande dijo -¿Eres un creyente?-, Arakión asintió, -Lo soy- el mas joven hecho una risotada y el otro dijo, -¿Te crees el cuento de Ángeles y demonios viviendo en la tierra?- pregunto, Arakión no contesto esta vez, camino unos pasos hacia ellos y dijo ?El reino de Nohar ha vivido muy encerrado los últimos siglos, deberían salir mas a menudo chicos- Esto pareció enfadar al mas joven, quien se lanzó enseguida a atacar a Arakión, pero este lo esquivó con facilidad y el joven cayo el suelo raspándose el rostro. ?Si no eres Sheik- dijo el mayor, -Entonces dinos donde se encuentra, ¿o quieres ser acusado de cómplice?- Arakión movió la cabeza, y dijo, -No soy cómplice, pero dejar que culpen a un inocente por lo que han hecho otros, no es mi estilo-, Arakión golpeo al joven cuando este se levanto y se preparaba para atacar de nuevo, el joven quedo noqueado, y el mayor dijo ?Nos volveremos a ver-, y se marchó con sus hombres, los que podían mantenerse en pie arrastraron a los que seguían inconscientes a duras penas?,después Arakión gritó ? ¡Ya puedes salir!- Sheik salió de su escondite y pregunto a Arakión -¿Como sabias..q- Arakión se limito a decir ?Tengo buen oído.

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Una vez comprobaron que nadie les seguía, se dirigieron al puente,
donde Arakión había dejado a los caballos bajo la protección de
algunos campesinos, a los que recompensó al llegar con unas cuantas
monedas de oro, a las que solían llamar Taras en aquella región...

A pesar de que Arakión logró derrotar a sus atacantes sin demasiados
problemas, estaba muy cansado, y decidieron descansar un rato antes de
proseguir con su marcha, aprovecharían el momento para decidir sus próximos
pasos.

Los dos permanecieron sentados a la sombra de un gran árbol, mientras
contemplaban silenciosos las ruinas de la ciudad.

Sheik no paraba de pensar en el extraño material que su tío le había dejado,
y decidió que con él forjaría un arma, siempre y cuando volviera a pisar una herrería, y si encontraba algún otro metal con el que hacer una buena mezcla sin perder las propiedades de la materia negra que guardaba en el bolsillo interior de su camisa, con ella vengaría la destrucción de su ciudad natal .Pero entonces cayó en la cuenta de que apenas sabía blandir un arma y sin pensárselo dos veces se dirigió a Arakión en voz alta:


-Enséñame a luchar como tú...

Arakión volvió hacia él la cabeza y le respondió:

- Pensaba hacerlo, no estaré siempre para protegerte, y no puedo
separarme de ti sin haberte enseñado a defenderte por ti
mismo.

Sheik asintió con la cabeza, al tiempo que esbozaba una leve sonrisa, sorprendido
se su propia determinación. Luego siguió observando el paisaje, mientras
recordaba la extraña manera en la que Arakión luchaba y se sentía orgulloso de
su nuevo maestro...entonces volvió a dirigirse a Arakión, pero esta vez dijo:

- ¿Hacia donde nos dirigiremos ahora, maestro?

Arakión alzó las cejas, como solía hacer cuando se sorprendía, quizás no
esperaba ser llamado maestro, y menos por sheik, y al instante le dijo:

- Partiremos hacia Ayeara, avanzaremos por la noche, y durante el día
llevaremos a cabo tu entrenamiento, nuestro viaje finalizará dentro de
una semana y allí estaremos seguros...

Luego se puso en pie junto a los caballos, y del fardo del caballo que montaba Sheik,
el cual se llamaba Kaur, sacó dos capas con capucha y le entregó una a su acompañante.

Una vez se las habían puesto dijo:

-Debemos ser cuidadosos, te culpan de esta masacre, y aunque no tiene sentido,
ya que ningún ser humano podría hacer esto solo, es una poderosa excusa para apresarte, buscan algo, y creo que lo llevas escondido en tu bolsillo...

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Los días que le siguieron fueron relativamente tranquilos para los dos viajantes. Durante las noches recorrían largos tramos, ya fueran de llanura, ya fueran valles. De día descansaban o entrenaban.
El aprendizaje de Sheik consistió en muchas horas ensayando movimientos evasivos y muy pocas practicando golpes y ataques, que era lo que mas le interesaba conocer al joven. Sin embargo, Arakión sostenía que un buen guerrero es aquél que logra sobrevivir para luchar en la siguiente batalla:
-...y nos encargaremos de que tú sobrevivas.-
A pesar de esto, Sheik demostraba una gran paciencia y obedecía sin protestar.
Una tarde, en el cuarto día de jornada, el joven dormitaba mientras su amigo se encontraba cazando la cena cuando algo extraño sucedió. Dentro de la capa de Sheik, que estaba doblada a sus pies, algo se movió. No fue el movimiento que hace algún animal o algo parecido. Más bien fue una sacudida. Sheik se despertó algo asustado y solo atinó a quedarse observando, como si estuviese congelado.
A los pocos minutos el movimiento se repitió, solo que algo mas prolongado. Tras este otro y luego otra vez. Sheik se apartó algo asustado, sin dudas era el metal que le había regalado su tío lo que ahora se sacudía violentamente y saltaba de una forma alocada. En ese instante un ruido extraño se escuchó, venido del cielo. Parecía algo como el lamento de un animal grande que estuviese en agonía. El cielo se vio repentinamente cortado por una criatura voladora que el joven no pudo identificar pero que pasaba muy alto, talvez a cientos de metros del suelo. Tan rápido como llegó se marchó y, para sorpresa de Sheik, la piedra guardada en su capa dejó de sacudirse y volvió a su estado inerte que había tenido anteriormente. Este la tomó en sus manos y la observó cuidadosamente, aunque con recelo.
En eso llegó Arakión corriendo con una notoria expresión de preocupación estampada en el rostro.
-Estás bien Sheik?- preguntó algo afligido.
-S si- alcanzó a responder él, mientras guardaba de nuevo la piedra disimuladamente.
-Será mejor que emprendamos viaje pronto, no nos falta mucho para llegar.- anunció el guerrero.
Sheik sabía que el motivo de la prisa era esa criatura voladora pero no dijo nada y obedeció.
El resto del día no se hablaron, cosa que no molestó en nada al joven herrero, puesto que temía que Arakión se enterase del extraño comportamiento que había tenido el metal que llevaba y no quería que le obligase a entregarlo o abandonarlo. Así que decidió dejar las cosas como estaban ya que, si bien le asustaba la idea de llevar bajo el brazo una cosa tan inexplicable, sentía que si su tío había querido que lo tuviese debería ser para su propio bien.

Tras otra larga noche de viaje, el amanecer les reveló a la distancia el perfil de una vieja ciudad.
-Allá está.- dijo Arakión, con un tono mucho más animado que aquél con el que Sheik le había escuchado la última vez.
Y ambos apuraron la marcha.

- Textos originales de Radge -

Un camino de rocas grises y marrón, con extensos jardines a la izquierda y derecha, de flores rojas y naranjas, al frente, una muralla con moho y hierbas creciendo en su pared, indicaban las décadas o quizás siglos que llevaba alzada, tenia algunas rupturas, y en medio del camino se abría un arco con dos pilares a cada lado, en los que Ángeles de todos tipos estaban labrados, en el arco habían sido labradas unas palabras que por el paso del tiempo no se distinguían bien, pero Sheik observo que no se encontraban labradas en su idioma.

?Gurd?al Vasohn Dua? dijo Arakión, sorprendiendo a Sheik, quien se encontraba inmerso en sus pensamientos, miro a Sheik, las palabras de su boca salían como si no las pronunciara el mismo, difícilmente noto que moviera los labios ?Significa ?Razón y Verdad en el Corazón? o algo así, era el lema de los Ángeles que aquí habitaban? Sheik miro confundido a Arakión, ?Es el lenguaje de los Ángeles, este fue alguna vez su hogar, pero lo abandonaron hace mucho tiempo, cuando su líder murió o desapareció, los libros no son muy claros en eso; Aunque aun se pueden ver, ocasionalmente, alguno que otro ángel por aquí, que viene a visitar la ciudad, algunos se sienten responsables de ella y de sus habitantes actuales?

?Perdona maestro, mi curiosidad, ¿Cual es la razón de que este sea nuestro destino final?, pregunto Sheik, quien había aprendido en las ultimas semanas a respetar a su nuevo tutor y maestro ?La curiosidad es buena amiga en escasez y mortal enemiga en abundancia, pero por favor, no digas que este es nuestro final, pues solo hay un destino final y esa es la muerte?

Arakión puso su mano sobre el hombro de Sheik y lo acompaño hacia la entrada, diciéndole ?Decidí oportuno venir aquí, por variadas razones, Sheik, las principales, y que puedes saber por ahora, es que, como bien sabrás, te están buscando los hombres del reino de Nohar, te creen culpable de un delito que cometió un demonio, esta ciudad se encuentra fuera de sus límites, y es la primera dentro del territorio que gobiernan los Ángeles, así que cualquier hombre de Nohar que se aproxime y vea un ángel, no se atreverá ni a arrestarte o regresar a Nohar, pues serían pecadores en aquella ciudad perdida?

Ambos entraron hacia la ciudad, y Sheik contemplo enseguida las grandes construcciones que se conservaron a través del tiempo, eran altas y con un estilo muy adornado, con Ángeles y palabras esculpidas en un idioma desconocido para Sheik; Pero también se encontraban edificios mas recientes y de tamaño normal, donde vivían, seguramente, los cientos de hombres y mujeres de Ayeara.

?Primero, deberemos encontrar alojamiento, pasaremos aquí dos o tres días, dependiendo de la información que encuentre aquí?

?P-Pero esta ciudad es hermosa, ¿no podemos quedarnos por definitivo aquí? Usted mismo ha dicho que no corremos peligro aquí?

?Eres joven, solo entiendes lo que ves, y no te culpo, por eso es necesario tu entrenamiento; Debes saber, que aquí estaremos seguros de los hombres de Nohar, pero aun existen ?seres? que nos estarán buscando?

?¿Pero Porque?, ¿Es por la destrucción de mi pueblo??

?Si y no, es por la roca que tan celosamente guardas, aun no estoy seguro.... pero creo que tu pueblo fue destruido a causa de la roca, pienso que es un imán constante de peligros... pero ahora no debemos hablar de esto, tenemos que buscar una posada para descansar, hay algunas personas a las que necesito visitar, para que vean tu roca?

?¿E-Es posible que me quiten mi regalo mas preciado?, es el único recuerdo que poseo de mi tío?

?No te preocupes, como dije, solo la examinaran, dependiendo de lo que me digan, bueno... ya veremos después?

- Textos originales de Harek -


Después de dejar sus caballos en los establos, caminaron entre callejones y esquivando a la gente llegaron a un edificio el cual se veía mas cochambroso que los demás, Sheik pensó que su maestro no se encontraba en una situación económica muy buena, y es que en aquellos tiempos los aventureros y los héroes no estaban muy bien pagados que digamos. Entraron por la puerta la cual tenía un símbolo rasgado en la esquina con forma de dodecaedro regular, Sheik no le presto mucha atención pero ese símbolo sería una parte importante de su historia. Mientras Sheik estaba mirando al símbolo Arakión dio dos golpes a la puerta y dijo unas palabras que Sheik no reconoció, y él no sabia si había dicho algo en otra lengua o simplemente no se había enterado de lo que había dicho, pero después de unos segundos la puerta se abrió y una muchacha muy guapa apareció de repente, Sheik se quedo embobado lo que a él le parecieron siglos hasta que Arakión se dio cuenta y cogiéndolo de un brazo lo arrastró dentro de la habitación y le dio un pequeño golpe en la cabeza para que reaccionara, mientras tanto la muchacha se había dado también cuenta de que Sheik se le había quedado mirando y su cara se empezó a enrojecer mientras una leve sonrisa se deslizaba por sus labios. Después de este tierno momento Arakión mando a la muchacha que se retirase y Sheik volvió a la realidad, cuando este estaba a punto de preguntarle a Arakión el nombre de la chica su maestro salto y le dijo que se llamaba Meirián y que era la hija adoptiva del dueño del alojamiento el cual era amigo suyo. Sheik se dijo a si mismo que debía saber algo más sobre ella?
Arakión saludó a un hombre el cual vestía de forma muy rara para Sheik, ya que llevaba una especie de bata con muchos bolsillos por toda esta, además en esos bolsillos se encontraban herramientas poco comunes y que nuestro protagonista nunca había visto, también llevaba el símbolo que hace poco tiempo había visto en la puerta y este estaba bordado de hilo negro en la bata justo encima de unas iniciales [G.I.A] que estaban bordadas al igual que el símbolo. La conversación entre Arakión y este individuo duro algo más de 5 minutos por lo que Sheik se dedico a observar la habitación la cual era bastante normalita y no estaba tan cochambrosa como daba a entender el estado del exterior del edificio, cuando Arakión y el hombre terminaron de hablar Arakión dijo:

-Bueno Sheik, quiero presentarte a mi amigo Ratroz es un integrante del grupo G.I.A como ya habrás visto en su bata.
-Si, pero ¿Qué significan esas letras?- Pregunto Sheik desconcertado
-Jejeje, veo que tienes un aprendiz bastante curioso- Dijo Ratroz mientras se reía
-Sheik estas letras significan Grupo de Investigación de Artefactos, y es el que va a investigar esa piedra que tienes en el bolsillo- Respondió Arakión calmando algunas dudas de Sheik.
-Bueno pues ahora mandare a Meirián que os acompañe a vuestras habitaciones, y yo mientras tanto le echare un visazo a esa piedra- Dijo Ratroz mientras llamaba a su hija.
Fue llegar Meirián y Sheik volvió a su estado de embobamiento pero Ratroz le llamo la atención diciéndole:
-Sheik necesito que me dejes tu piedra, no te preocupes te la devolveré en el mismo estado.-Dijo Ratroz mientras le extendió la mano hacia Sheik
-Déjasela, no le pasara nada- Le dijo Arakión dándole una palmadita en la espalda en señal de tranquilidad.
Sheik le entrego la piedra a Ratroz y se dio la vuelta, en ese instante Meirián le cogió la mano a Sheik y le dijo con una dulce sonrisa en su cara:

-No te preocupes mí papa es el mejor investigando cosas raras-

-Vale, estaba preocupado por que es el único recuerdo que tengo de mi tío.- Dijo Sheik mientras sus preocupaciones desaparecían gracias a la muchacha.

-Bueno pues ahora sígueme que te enseñare tu cuarto- Le respondió Meirián mientras le tiraba de la mano.

Los dos chicos desaparecieron por una puerta y Arakión se despidió de Ratroz mientras le decía que investigase todo lo posible ese material, ya que era bastante extraño.
Sheik y Meirián llegaron a un cuarto bastante luminoso en el cual se podían apreciar algunos cuadros de ángeles, similares al que había visto el chico en la nieve, que le daban a la habitación un toque de tranquilidad. Después de dejar sus cosas al lado de la cama Sheik pregunto:
-Estos cuadros son muy buenos, ¿Quién los ha pintado?- mientras apartaba la mirada de la cara Meirián debido a su timidez.
-Son míos, ¿te gustan?- Pregunto Meirián mientras se acercaba a Sheik
-Si, son muy buenos. ¡Parece que te gustan muchos los ángeles!- Exclamo Sheik mientras se percataba de que Meirián se le acercaba por su hombro derecho.
-La verdad es que si, son un símbolo de lo bueno que hay en mundo y sin ellos este mundo estaría inmerso en guerras sin motivo.- Le contesto Meirián mientras se ponía justo al lado de Sheik.

En ese momento la puerta de la habitación se abrió y entro Arakión, Sheik y Meirián se separaron yendo cada uno a un sitio distinto de la habitación, Arakión se dio cuenta de la tensión que había en la habitación y mando a Meirián que se retirase, ya que Sheik y él tenían que descansar del viaje. Meirián se fue y cerró la puerta, en ese instante Arakión le dijo a Sheik que se sentase, ya que tenía que hablar con él. Sheik se sentó en la cama y se puso serio entonces Arakión comenzó a decir:

-Sheik ¿No estarás pensando hacer ninguna tontería, verdad?-Pregunto Arakión mientras se acomodaba en una silla.

- ¿¿A qué te refieres?? - Pregunto Sheik con la cabeza llena de dudas.

- He visto como miras a la chica, espero que sean solo imaginaciones mías?- Dijo Arakión con cara de preocupación.

-Pero? ¿A qué viene esto? ¿Acaso he hecho algo que no debiera?- Dijo Sheik exaltado por las palabras de Arakión.

-Veras, sheik, Meirián no es una chica como las demás, no sabes nada acerca de ella, no debes fijarte en ella?.o acabarás mal. Respondió Arakión

- ¿A qué te refieres? ? Pregunto Sheik intentando explicar la situación

-Para resumirlo te diré que en una lucha de los Vanyas contra unos demonios Meirián acabo en medio del bosque y Ratroz la encontró?no es su padre verdadero, y no conoce su origen...ni ella misma recuerda su pasado?- Respondió Arakión aclarando las dudas de su aprendiz.

Vale creo que por ahora no quiero saber nada mas, tengo que asimilar todo esto que me has contado.-Dijo Sheik a su maestro mientras se tumbaba en la cama.

Bueno, ahora descansemos, que mañana tenemos muchas cosas de las que hablar.-Dijo Arakión mientras cerraba los ojos.


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Estaba todo oscuro en la sala, Sheik abrió los ojos con pereza y empezó a despertar sus sentidos,... "olor a azufre" pensó,.. "¿azufre?...¿¡¿¡AZUFRE?!?!?" gritó levantándose de un salto de la cama, efectivamente le llegaba un terrible olor a azufre del exterior y ahora que estaba despierto sintió unos grandes ruidos provenientes también del exterior... "¿Pero qué...como no me desperté antes?" Pensó.
En ese mismo instante entró precipitadamente Arakión lleno golpes y con la espada ensangrentada en sus manos "¡Sheik, levanta, hay problemas!" dijo. Sheik que ya se esperaba lo peor se vistió tan rápido como pudo y siguió a Arakión. Corriendo por los pasillos Arakión explicó a Sheik como en medio de la noche aparecieron seis grandes criaturas y atacaron la ciudad... "¿Gharehim?" preguntó precipitadamente Sheik, por lo que Arakión se quedó mudo.

Saliendo a la plaza el olor de azufré se agudizó, estaba todo lleno de polvo rojizo que incapacitaba la vista a Sheik pero entre la espesa bruma podía distinguir una multitud de cuerpos desgarrados por algo mucho mayor a su espada...
Arakión le mandó ir a buscar a Ratroz, Sheik obedeció sin abrir la boca. Acto seguido Arakión desapareció en la espesa niebla rojiza con su espada iluminada por el reflejo de los astros sobre la sangre.
Sheik corría, corría lo más rápido que podía, sabía que algo muy grave había pasado esa noche mientras él dormía.

Después de correr durante un tiempo llegó al frente de unas ruinas, "¿que ha pasado aquí?" se preguntaba, acto seguido apareció un hombre corriendo con el batín con las iniciales G.I.A. de la espesa bruma rojiza: Ratroz.
Cargado con una especie de maletín, seguido de Meirián y tres investigadores más con sus maletines, al mismo instante notó que su espalda se estremecía, algo había rozado su flacucho cuello, se giró vacilando, "u..¡¡¡Un Gharehim!!!!" gritó horrorizado. Exacto, el aliento de un enorme y monstruoso demonio se había cruzado con su pescuezo. Sheik se quedó totalmente paralizado, hasta que un "¡APARTA!" de Ratroz le hizo reaccionar y se apartó instantáneamente corriendo hacia donde se encontraban ellos, acercándose pudo ver como el maletín de Ratroz y de los otros investigadores, que ahora se situaban en el suelo se desplegaban formando unos cañones, acto seguido los cañones empezaron a disparar al demonio que cayó radicalmente al suelo.

"¿Un artefacto?, ¿es eso un artefacto?" preguntó Sheik asombrado por su gran potencial. "Exacto, toma tu piedra; no tuvimos tiempo de investigarla a fondo pero es un material de gran poder, mira, muestra de ello es este comportamiento,..." y exactamente, el extraño material estaba vibrando como lo hizo el día anterior.

Por desgracia en ese mismo instante un proyectil mal lanzado o quizás forzado dio de pleno en la cornisa de uno de los pocos muros que aún estaban en pié al lado de los investigadores, provocando una avalancha de piedra y metal que se venía encima de ellos...
Acto seguido apareció Arakión que casi instantáneamente blandió su espada creando un aura que golpeó las rocas que caían encima de ellos desviándolas. La mala suerte quiso que una de esas piedras fuera a parar encima de Ratroz bloqueándole una pierna. "Mierda" gritó Arakión, Sheik no movió ni un músculo y nada más observó a su alrededor, todo era destrucción, Ratroz gritando fuertemente bajo la inmensa piedra, Meridián llorando desesperadamente por la situación, Arakión jadeando de el agotamiento de la larga lucha, los investigadores atónitos ante la escena... "sheik...¡¡SHEIK!!" gritó Ratroz en su agonía "d..dime" respondió Sheik, "no vaciles ni un segundo, que la vista no te engañe la mente, llevas en tu mano un poder que muchos desean y que muy pocos son agraciados con él,... ahora huye, huye con Arakión, no dudéis, llevaos a Meirián,... pretejedla..." en ese mismo instante apareció de la humareda otro gran demonio, mientras este se acercaba a sus presas Sheik bajó su cabeza "no...no puedo...", viendo la situación Arakión cargó en sus hombros a Sheik y a Meirián ambos totalmente paralizados como estatuas y salió corriendo de allí. Desde la distancia Sheik, cargado en las espaldas de Arakión, pudo ver como los investigadores cargaban otra vez sus artefactos y desaparecían de su vista..."¿por qué?...¿por qué todo el mundo ha de morir?" susurró Sheik entre lágrimas...

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Mientras tanto, los gritos de pánico se hacían cada vez más insoportables.

Arakión no paró de correr hasta asegurarse de que ninguno de aquellos seres demoníacos les seguía. Pero sabía que les alcanzarían pronto si continuaban su huída a pie.

Sheik y Meirián ya habían salido de su estado inicial de aturdimiento y le seguían a marcha forzada. De repente frenó en seco y miró a su alrededor. La gente de la zona ya se había dado cuenta de lo que pasaba y salían corriendo de sus casas, bien para escapar, o para alertar a la guardia. Aun pasaría algo de tiempo hasta que el terror se extendiera por toda la ciudad. Se volvió hacia Sheik y le dijo:

- Espera aquí con Meirián, volveré pronto con nuestros caballos y saldremos de la ciudad lo más pronto posible...

De repente sacó una espada corta y se la entregó a sheik diciendo:

- Esperemos que no tengas que usarla antes de que regrese?no dejes que se acerquen a la chica?.se lo prometimos a Ratroz?.

Los dos asintieron con la cabeza, aun algo confundidos y se escondieron en un callejón sin salida donde se encontraban apiladas decenas de cajas vacías. Entonces Arakión salió corriendo, haciendo un último esfuerzo.

La lluvia caía con fuerza, mojando sus rostros y sus ropas y Meirián temblaba de frío.

Sheik intentaba tranquilizarla, pero era inútil, siquiera conseguía que respondiera a sus palabras, estaba muy asustada...así que simplemente se sentó junto a ella, debajo de una pequeña techumbre de paja y contempló como caía la lluvia mientras esperaba el regreso de Arakión.

Miraba fijamente el extremo de la calle, esperando a su compañero cuando, de repente, pudo divisar una sombra entre la niebla y la abundante lluvia...

- ¡¿Maestro!? -Gritó. Pero nadie respondía.

Fijó un instante más la mirada y pudo ver como de entre las tinieblas salía una sombra, no traía caballos, y era bastante más alto que Arakión, entonces pudo ver con claridad y lo que vio le aterrorizó: Era un guerrero con una oscura armadura pesada...llevaba una capa enorme que incluso le caía por delante de los hombros y su yelmo estaba coronado por una cresta de plumas negras y unas alas de dragón. Se acercaba lentamente, y aunque no podía ver su rostro, tapado casi por completo por el yelmo, sabía que le miraba fijamente.

Sheik vaciló unos instantes pero luego, casi sin pensarlo se puso en pie, seguido por Meirián....a la que levantó por la fuerza.

El caballero se acercaba y el joven se ponía cada vez más nervioso.
Agarró el mango de su espada con la mano temblorosa y esta cobró vida en sus manos al ser desenvainada.

- N..n..No te acerques....¡Si lo haces tendré que matarte! -Gritó furioso.

Pero el extraño no respondió, y desenvainó su espada mientras seguía avanzando.

Sheik puso a Meirián detrás suyo con una rápido movimiento de su brazo. Sabía que tendría que luchar....

El combate apenas duró unos segundos. El caballero avanzó, Sheik intentó golpearle, éste agarró el filo de la espada con su guantelete de metal y tirando de él lanzó al joven por los aires, haciéndole chocar contra la pared, luego se acercó a él, y mientras sheik trataba inútilmente de incorporarse le clavó la espada en el hombro izquierdo. Solo entonces dijo:

- Tienes algo que nos pertenece...y vas a entregármelo....

Sheik lamentó no poder hacer nada por defenderse ni por proteger a Meirián, era evidente que no tenía la más mínima posibilidad de derrotar a aquel oponente tan poderoso y ahora estaba a su merced...

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Cuando el guerrero acercó su mano libe al cuerpo de Sheik, éste instintivamente cubrió el bolsillo de su abrigo, donde guardaba su valiosa piedra, con la mano derecha que temblaba fuertemente.
-Con que ahí la tienes, eh?- dijo con una voz ronca que denunciaba a un hombre algo viejo y, talvez, cansado.

Entonces apartó el brazo de Sheik y tomó la piedra en su mano sin ningún esfuerzo.
El muchacho cerró los ojos con fuerza por el dolor que le provocó el momento en que el extraño guerrero arrancó violentamente la espada de su hombro. Y, al instante, no resistió más y soltó un grito que retumbó por todo el callejón. Al escuchar el espantoso grito desesperado de Sheik, Meirián, que había estado paralizada de miedo contra la pared se estremeció de una forma muy extraña y gritó ella también. Solo que su grito era muy diferente al del joven herrero, más parecía un extraño animal que llamase desesperado a sus compañeros. Y en una fracción de segundo, los ojos de la chica se iluminaron con un brillo sobrenatural. Pronto todo el lugar se vio envuelto en una luz cegadora que, tan rápido como había llegado se fue.

Sheik, que aún conservaba los ojos cerrados de dolor, fue el primero en intentar incorporarse. Haciendo un gran esfuerzo de coraje y, motivado por el odio que le provocaba el haber sido despojado de su piedra, se apoyó sobre sus piernas y entreabrió los ojos. Lo que vio no pudo dejarlo más sorprendido: tan solo unos pasos delante de él estaba el guerrero oscuro tapándose la cara con las manos y vociferando palabras que él no lograba entender. A los pies de éste estaba tirada la piedra de su tío, inerte. Sheik no lo pensó dos veces y decidió aprovecharse. Era como si el miedo se hubiese borrado momentáneamente. Rápidamente se lanzó sobre la piedra y la agarró con las dos manos, sin dar atención al dolor dilacerante que emanaba de su hombro izquierdo y le recorría todo el cuerpo. La tomó con toda la firmeza que pudo y se apartó trastabillando de su enemigo que seguía sacudiendo la cabeza locamente.
Cuando Sheik dirigió la mirada hacia Meirián la vio tirada en el suelo, como muerta y por un instante pensó lo peor. Se le acercó corriendo y se arrodilló a su lado para comprobar si aún respiraba. Pudo ver aliviado que solo aparentaba estar desmayada y se dispuso a sacarla de allí. Aunque se esforzaba con toda sus energías, carecía de fuerza suficiente en su brazo derecho para arrastrarla de ese lugar.
Miró denuedo al guerrero y vio con angustia que parecía recuperarse. A los pocos instantes el guerrero fue apartando las manos de los ojos hasta detenerse erguido, ya mas calmado. El joven observó con horror como el enorme hombre dirigía su rostro, oculto por su yelmo, a la dirección en la que él estaba pero, sin embargo, no pareció notarlo. Simplemente dirigió su vista al horizonte y huyó hacia las afueras del pueblo.
Sheik no había terminado de digerir lo que le había sucedido cuando escuchó un galopar potente acercándose. Enseguida apareció Arakión quien montaba en Suras, su caballo marrón. Sin hacer preguntas, tomó a Sheik de la mano y lo subió a Kaur, el otro
caballo que tenían. También tomó delicadamente a la joven del lugar donde estaba desmayada y la puso en el lomo de su propio caballo. Sin mediar más palabras hizo un gesto que le indicaba a Sheik la dirección hacia donde iban y partieron muy apurados.


- Textos originales de Chaleeman -


Los dos huyeron del lugar montados en los caballos que Arakión había recuperado, no podían siquiera pensar en regresar a salvar a la demás gente, lo que ahora más importaba era escapar y llevarse la piedra. Horas después, cuando ya estaba todo mas calmado... Sheik yacía acostado boca abajo, agarrándose fuertemente de su caballo, mientras este andaba, volteo a ver a Arakión y se percato que Meirián aún no despertaba, luego volvió a fijarse en el camino, mientras pensaba, "La piedra ha hecho mas que darnos problemas" y empezó a preguntarse... ¿Por que mi tío me regalo algo así?, ¿y por que otras personas anhelan poseer ésta piedra?, ¿brindará poderes inimaginables?, ¿o es que la piedra está maldita y lo único que hace es causar muchos problemas?, "pero dudo que mi tío me encargará la piedra por que si."...
-Sheik- dijo Arakión llamando la atención de Sheik, por que este ya ni siquiera miraba a donde se dirigía, luego se acercó con su caballo hacia él. Sheik volvió a la realidad y respondió -¿Maestro?- alzando la cabeza. -Es mejor que descansemos aquí, parece un lugar seguro y creo que ya ningún demonio nos está siguiendo- dijo Arakión, pero a pesar de esto, no parecía que estuviera muy seguro de lo que decía, los problemas los seguían a donde fueran. Arakión detuvo los caballos de los dos, se bajo y ayudo a que Sheik se bajará, la herida que tenía este no le permitía mover bien su brazo, luego se "instalaron" en aquel sitio, tenían que descansar para recuperar energías y dirigirse al siguiente destino en la mañana. Esta vez Arakión había traído unos sacos de dormir, en uno de ellos se quedó acostada Meridián, Sheik vio a Arakión preocupado, moviéndose de un lado a otro, pero había algo que había dejado intrigado a Sheik, y era el momento perfecto para preguntarlo, Meirián seguía dormida. -¡Maestro!... antes de que llegaras a rescatarnos con los caballos, escuché un grito ensordecedor y al mismo tiempo sentí una gran fuerza, luego vi a Meirián en el suelo.- explico Sheik, Arakión se detuvo un momento y luego respondió ? Ya te dije que no era una chica normal, de vez en cuando pasan cosas extrañas a su alrededor, y siquiera los G.I.A saben exactamente que efectos tienen esos extraños sucesos. Luego de tener su duda aclarada Sheik trato de dormir, pero no podía, su herida le dolía mucho, a pesar de que Arakión le había vendado e intentado curar; Ya había pasado buen rato, Arakión tampoco se había dormido, pareciera como si éste también estuviera sumergido en sus pensamientos, en ese momento Sheik escucho los murmullos de Arakión y noto las preocupación de este, luego alcanzo a oír "Es mejor que me tranquilice, ya mañana pensaremos que hacer", luego ordeno a Sheik sin mirar a éste, "Ya duérmete", y así lo hicieron.
A la mañana siguiente, Arakión despertó a Sheik de la manera usual, Meirián ya estaba levantada, no recordaba nada de ocurrido la noche anterior, Sheik se disponía a hablar sobre aquello, pero la mirada de Arakión decía "es mejor que no lo recuerde", la herida de Sheik no dolía con la misma intensidad que la noche pasada, ya podía montar el caballo sin mucho problema, luego de un rato de preparaciones se dispusieron a seguir con la ruta...

- Textos originales de Seroc -

Fueron cabalgando por el bosque, era muy poblado de árboles, el paisaje era bello, pero algo oscuro, lo suficiente como para que a Sheik le diera escalofríos.
Mientras contemplaba el bello pero tenebroso lugar, Kaur hizo traspié, a causa del cansancio y se derrumbo junto a sheik contra el suelo.

Sheik! -dijo Arakión- Te has hecho daño?

Sheik se revolvía en el suelo de dolor, había caído sobre el brazo herido y hizo que se volviera a abrir la herida. Meirián, sin decir ni una palabra bajo y miro el brazo ensangrentado y le pregunto.

-Cuando te has hecho esa herida? No es posible tal herida con una caída así.

Sheik se quedo mudo, no sabía que contestar, estaba muy nervioso, miraba a Arakión, con mirada de complicidad?.Meirián dijo.

- ¡¡¿¿Cuando pensáis contarme qué hacemos en este bosque, fuera de la ciudad, por qué me lleváis con vosotros, qué pasó anoche, donde está mi padre??!!

Tras largo rato Arakión dijo.

-Es hora de que sepas que ocurrió ayer, Sheik cuéntaselo por favor, yo no me encuentro con ánimos, voy a cazar algo que comer mientras tanto. Se dirigió hacia la profundidad del bosque y en poco tiempo desapareció entre las sombras de esos inmensos y bellos árboles.
Meirián observaba a Sheik con mirada tierna pero con insistencia, Sheik sintió lastima por la pobre chica que tenia frente a él sabía que iba a ser muy duro encajar la historia así que se puso a contárselo delicadamente, ella a enterarse que su pobre padre se quedó atrás se puso a sollozar y empezó a negar con la cabeza.

-No, no es posible ¿Por qué han hecho esto? el no hizo nada malo!!

-Creo que ha sido mi culpa. -Dijo sheik.

-No, no ha sido culpa tuya si no de los Gharehim que atacaron a todos. - dijo Meirián

Una leve sonrisa se dibujo en la cara de Sheik y continuo contando lo sucedido el día anterior.

Ella se acercó al el muy lentamente y le dijo.

-Hay que curar esa herida, espera haber si encuentro algo para vendarte. Se puso a buscar por sus bolsillos.

-Aquí está, este pañuelo lo tengo desde pequeña la verdad es que no me acuerdo de donde lo saque pero me gusta mucho.

Alzo la mano hacia el brazo herido para vendarlo, y surgió una luz blanca azulada de sus manos y sus ojos. Sheik quedo cegado por un momento y al recuperar la vista se le había curado completamente.

La chica hecho un paso atrás y estaba como en estado de shock no savia que estaba pasando y se puso a temblar...

Sheik que no sabía como reaccionar iba a decir algo pero en ese momento llego Arakión.

-Bueno, bueno, bueno veo que has recuperado las fuerzas gracias a Meirián, ya has visto con tus propios ojos los sucesos a los que me refería?

-Pero si yo no se como lo he hecho? ¿Qué era eso? -Dijo ella.

- Ratroz me contó que, desde pequeña, en ocasiones pasaban cosas extrañas a tu alrededor, que luego a penas recordabas? y nunca supo explicar por qué?aunque logró mermar tus extrañas habilidades gracias a algunas pulseras y collares con artefactos camuflados, él tan solo quería darte la vida de una chica normal?

Ella agacho la cabeza y se sonrojo y dijo.

- Debería haberme contado lo de mis habilidades?parecen ser útiles?

- A la par que peligrosas si no saben controlarse?bueno, dejemos el tema y vamos a comer, que he cazado un par de liebres y he encontrado unas setas que son comestibles. -Dijo Arakión.

Se hicieron la comida, comieron y después mientras ella se quedo dormida tras el cansancio de la jornada y el uso de sus habilidades, Arakión propuso.

-Vamos a entrenar, Sheik!

Sheik abrió los ojos y los puso como el tamaño de un plato.

-Ahora? Pero si no se ni como empuñar un arma!!

Arakión cogió dos ramas y le tiro una a Sheik, que la cogió y se fijo como Arakión la cogía y le imito...

- Maestro, se que nos ocultas algo, sabes más de lo que dices sobre las habilidades de la chica?Por qué no le cuentas a Meirián más cosas sobre su poder? -Pregunto sheik.

- Es mejor que no los utilice, por el bien de todos?

-Pero creo...Dijo Sheik.

Interrumpió Arakión diciendo.

- Es mejor así, Ratroz quería lo mejor para ella,... no quería que ella lo supiera, así que respeta su decisión, concéntrate...


Las últimas palabras de Arakión fueron:

- No quería que ella lo supiera, así que respeta su decisión, concéntrate...

Luego de eso, las ramas estallaron hasta partirse...
Capítulo III: Seroc

- Texto original de *Astral* -

A cabo de un rato de camino debían adentrarse en zona muy boscosa para continuar, y a pesar de que los caballos se encontraban en plena forma, después de haber descansado toda la noche, decidieron dejarlos y seguir a pie, ya que no podían cabalgar entre tanta maleza y a pie irían más rápido?Sheik se sintió mal al dejar a Kaur, pero Arakión le aseguró que volverían a verlos y tras susurrar algo al oído de Suras, su propio caballo, les dejó marchar?

Durante el trayecto, que se trataba de un atajo, tuvieron que atravesar una zona de troncos y pantanos, pero luego, los troncos comenzaron a cortar el paso, los pantanos a multiplicarse, y las formas de atravesarlos o rodearlos hacerse más difíciles. Sheik estaba exhausto de saltar, rodear y rasgarse la ropa entre las malas hierbas, mientras que Arakión parecía haber nacido para atravesar pantanos, incluso cargando a Meirián para impedir que se lastimara... eso le dio envidia... sin embargo llegó un punto en que sin ninguna razón, Arakión dejó caer una de sus rodillas...-Maestro!- ...en el suelo y con un gesto de sincero agotamiento dijo:

- Estoy cansado...

Sheik observó el rostro de su maestro con las mejillas sucias y la capa rasgada y supo que le tocaba llevar a cuestas a Merídian... entonces Merídian lo apartó con delicadeza con el brazo y le pidió que se alejara... y le sonrió suavemente...

- No... te preocupes por mi... yo puedo...

Sheik se sorprendió al comprobar que Meirian ponía los ojos en blanco...



- Meirián!!!



Merídian se hallaba desmayada en el cesped con Sheik sosteniéndola y tratando de despertarla mientras Arakión desenvainaba su espada.

Los ojos de Arakión se agudizaron de inmediato, presintiendo lo peor.

Arakión la apretó con tanta fuerza la empuñadura de su espada que le crujieron los huesos...

- ¿Quié.. ien.. les.. ses.. da.. da.. deré.. ré.. cho.. cho..?- Se oyó una extaña voz de enfado entre las copas de los árboles...
- ¿Quié.. ien.. les.. ses.. da.. da.. deré.. ré.. cho.. a.. a.. per.. rer.. seguir.. guir.. extra.. xtra.. ños.. ños.. en.. en.. mi.. i.. bos.. bos.. que.. e..?!- Arakión tardó un minuto en entender que la reververación de la voz era propia de un demonio, pero tardó dos en comprender que se encontraba rodeado... Detrás de algunos troncos se dejaron ver Criaturas que le llevaban fácilmente cuatro cabezas de altura, con corazas de acero negro, visiblemente acero iniféreo, el que usaban las criaturas Gárehim militares. Un sudor helado se abría paso en la frente de Arakión que giraba lentamente su cabeza sin dejar de contar sombras y sombras de corazas negras. Arakión necesitaba tiempo... para idear un plan. Sheik podía cometer una torpeza de un momento a otro...

Al tiempo,Sheik levantó la vista y se puso blanco, una de las criaturas llevaba unos ornamentos especiales y tenía dos cuernos negros en su casco, exáctamente iguales al ser que había masacrado fríamente a los aldeanos de su ciudad en la excursión. La sangre de Sheik hirvió, por primera vez en su vida sintió odio, un odio profundo, comparable al que motivaba a esas criaturas a plelear y aunque no tenía arma alguna tomo la piedra que era lo único pesado que llevaba y la ató a un pedazo de tela a modo de porra y se lanzó a correr.

-Malditooo!!!.

- Sheik, NO!!!- pero Sheik ya se había lanzado contra el oscuro ser cuando... ...un tumulto de piedras negras le cayeron en la cabeza. Sheik estaba a unos pasos del demonio cuando miró hacia arriba. Un muchacho de unos dieciocho o veinte años estaba parado al revés en la rama de un árbol... - ...los está retando...- susurró pensando Arakión... sabía que un demonio reta a pelear a otro lanzando gijarros negros al suelo... sin embargo, no fue eso lo que llamó la atención a Arakión sino que lo que vió en el suelo le hizo sentir temor... una figura hectagonal dibujada en tierra seca con extrañas inscripciones... se hallaba extrañamente "quemada" en el suelo.

- ¿Y.. yi.. bie.. ien..?!- El demonio estaba de brazos cruzados mirando invertido hacia el suelo. Llevava simplemente una camisa negra de seda con una sudadera blanca en el cuello sin protección alguna. Su plan de lucha contra los acorazados era simplemente una locura a simple vista.



- WWWRRRRRRaaaaaaaaaaaaaaahhh!!!! El inmeso estrépito batió el suelo del bosque lo que hizo parpadear a Arakión y perder de vista el simbolo terrestre... para reparar en la batalla que acababa de comenzar. Un acorazado acababa de saltar hacia el arbol y había destrozado por completo la rama donde se hallaba la criatura de apariencia humana.



- ¿Esó.. so.. es.. ses... todó.. dó..?
El demonio sonreía de brazos cruzados detras de una mata de cetas.



- Shhiiinnn!!!


El sitio donde estaba se partió por la precisa espada de otro pero no había rastros del pequeño ser de aspecto humano. Cuando el acorazado levantó la mirada vio un puño. Sheik escuchó un ruido parecido al de un cañon contra un metal porque tuvo que taparse los oídos. El casco que protegía el rostro del mounstruo se abolló de forma irreal mientras la bestia de 157Kg se desplomaba sobre el tronco de un árbol que cedió y estalló. Uno a uno, los gigantes lanzaban todas sus armas, que deberían haberlo matado... pero Sheik dedujo que su facultad no era sólo moverse rápido... sino si inmensa y desproporcionadamente demencial fuerza. Ningún Gárehim pudo vencerlo...
El lugar, como luego de una catástrofe, mostraba signos de destrucción irreparable... mientras el ambiente sereno del pantano se llenaba de polvo y un profundo olor a azufre y la característica pestilencia de la sangre negra Gárehim.


Sólo uno de los inmensos seres soportó salvajemente la batalla pero ahora llevaba la desventaja de sufrir daños mortales. Le faltaba un cuerno y su armadura estaba abollada, rasgada y sucia. A pesar que el acero ineféreo era más fuerte que el humano el pequeño ser... jadeante y extaseado por la pelea había logrado no sólo doblarlo con sus propios puños limpios... sino romperle las vértebras internas a los portadores de las armaduras.


La sonrisa del pequeño ser se ensanchó hasta el imposible...

- Bie.. ien, ¿estás..stás lis.. sis.. to.. to.. pará... ará.. morir.. rir..?- Arakión se estremeció una vez más al escuchar la voz reververante del demonio. Estudiando la batalla, Arakión supo que se trataba de un semi-demonio de alto nivel. Arakión estudió sus técnicas. Artes marciales indefinidas... tal vez... artes antiguos... no estaba seguro. Tenía que tener una debilidad.. o el grupo no saldría de allí con vida.

Luego se escucho un terrible impacto, porque Sheik no pudo ver el movimiento, se hallaba a pocos pasos de ambos pero sólo vio como la negra y pesada espada con extrañas inscripciones se clavaba en la tierra y el acorazado caía inerte primero de rodillas y luego.. inerte como si la armadura no portara usuario... de cara al suelo, desplomándose con salvaje estruendo. El casco dejó escapar una leve... voluta de un humo negruzco. Lo que a Sheik le resultó como "un olor nauseabundo" era el último aliento del general demonio.


...


A diez pasos del caído apareció otra vez el temor de Arakión. Sheik notó que había acabado de saltar porque cayó desde el cielo, pero le asustó el hecho de no haberlo visto saltar desde el principio.

- Mi..i nom.. om.. bre.. re.. es.. ses.. Sero.. ro.. ku.. ku.. y.. y.. es.. es.. te.. te.. lugar.. gar.. será.. rá.. vuestra.. tra.. tum.. umm.. bá.. bá..- Seroc sonreía al voltear a ver el rostro de icreduleidad de Sheik e inmovilidad de Arakion... Pero, de repente! Una espada se aproyimó hasta el cuello de Seroku. El general aún seguía con suficiente aliento como para asestar un último golpe antes de morir, sin embargo quedó congelado...

Merídian estaba lloraba frente a ambos...

- Por favor, basta de peleas, ya hubo suficientes muertes!- dijo Merídian, mientras se lanzó a Seroku que estaba completamente inmóvil, sin poder desplazarse con un rostro de sorpresa, irritación y asco. Merídian lloraba... lloraba abrazando a Seroc infundiendo en todo el espacio una fina capa de rocío. Extrañamente las lágrimas de Meírian se suspendían, brillando, en el aire... y tardaban lo suficiente en caer como para generar esa lluvía de cristal. Sheik se acercó a Merídian para llevársela mientras estaban todos paralizados pero en cuanto se acercó quedó en la ridícula posición del despalzamiento. El aparente hechizo era tan fuerte que no pudo mover nisiquiera los músculos del rostro. Con los dientes apretados Sheik intentó decir con todas sus fuerzas:
- Arrrkiionnnnnnnnnnn!!!!!, RRrrrrrkkkknnnnnn!!!!!!

Arakión se lo pensó un momento... tomó su espada... y ejecutó una cortada al aire. Sheik pudó escuchar como la katana blanca silvaba cerca suyo.

- Shihiiinnn!!!
- Lo lamento.

Sheik no comprendió hasta que sintió un fuerte golpe en la espalda, el roció desapareció y se encontró mordiendo el polvo a unos metros del lugar. Merídian fue inmediatamente a curar a Sheik pero le faltaron energías. A penas sus ojos se encendieron en azul se sintió fatigada, sus manos encendidads de albiceleste llegaron a calmar el dolor, pero no la contusión. Sheik se levantaba con dificultad y sentía como si lo hubiera derribado un árbol, pero finalmente... ya no sentía dolor.

- Sheik!, venga! Debemos irnos!

La mirada de Arakión estaba posada en algo en particular detrás de ellos...

- Pero, Arakión, debo curar a Seroc...

Sheik, furioso, recordó cuando Merídian se desmayó, seguramente ese ser llamado Seroku tenía que ver en todo eso...


- Merídian, ¿no te das cuenta? Fue esa cosa la que casi te...

- Disucutiremos más tarde. Debemos irnos!... Y debemos irnos AHORA!.

Sheik se detuvo un instante ante las palabras de su maestro y sugió su preocupada mirada...

Arakión escrutaba a ese impredecible ser...




Con una sonrisa ensanchada al rostro y demostrando una fuerza sobrenaturalmente demencial a pesar incluso que el general permanecía inmóvil ,Seroc, con el símbolo de su frente encendido como braza ardiente...comenzaba espasmódicamente a retorcerse y moverse...




...




Sheik, finalmente apoyado en su maestro y... acompañados por Meírian siguieron el sendero abierto de árboles a causa de la salvaje batalla...

A lo lejos, más allá de las elevadas colinas podían distinguirse, por fin, el Valle de las Shefférims, su próximo destino.



- Texto original de Spardus. -

A lo lejos, detrás de las elevadas colinas podían distinguirse, por fin, el Valle de las Shefférims, su próximo destino.

Una visión espectacular hizo caer de culo a Sheik. Una vez llegaron a pisar la cumbre de la colina se extendió ante ellos un gran valle cubierto por una bruma un tanto especial. A través de la semitransparente bruma, se alcanzava a ver prados inmensos llenos de flores de distintos colores, rodeados por rios abundantes con impresionadas cascadas en sus nacimientos, era francamente como si las montañas regaran su pekeño prado personal.
- El Valle de las Shefférims... - Comentó Arakion con un suspiro.
Sin decirse nada más empezaron a descender de la colina hacia el valle. A medida que descendian se ivan introduciendo cada vez mas en la niebla, que parecía ser magia ya que la formavan particulas que brillaban a la luz del sol.


Finalmente llegaron a pisar prado cuando se oyó un extraño ruido proviniente de un arbol. Automaticamente Sheik se puso en posición defensiva pero Arakión ni se inmutó ante el ruido.
- Hay alguien ahi... - comentó Sheik a Arakion delante su tranquilidad.
- Tranquilo, son las Shefférims - respondió Arakion.
En ese instante de detrás de los arboles salieron dos sombras que se echaron al vuelo rápidamente. Sheik se kedó inmóbil delante lo que le pareció haber visto. El movimiento fué rapido pero suficientemente lento como para k Sheik distinguiera una figura humana alzarse al vuelo, una figura femenina.
- ¿Shefférims? - Preguntó Sheik sin bajar la guardia.
- Si, son una especie que ha sobrevivido durante milenios gracias a el poder del valle. - Respondió Arakión - Ahora vamos, que tenemos que abastecernos de recursos, sobretodo de agua que casi ya no nos queda.
Sin mediar mas palabras Sheik, aún confuso, siguió a su maestro hacia el centro del valle. Realmente el paisaje era impresionante, ¿como puede haber sobrevivido este lugar tan puro aquí viendo como habia quedado la zona pantanosa por el paso de los años?, esta era la única pregunta que se le pasaba por la cabeza a Sheik hasta que llegaron a un lugar espectacular. Una especie de foso de medio kilómetro de diametro aproximadamente y mucho mas que ello de ondo recojía todo el agua del valle y lo dipositaba en el fondo de lo que parecía un pozo gigante, sin duda se trataba del punto central del valle.
El grupo empezó a bajar por un camino estrecho que iva rodeando la pared del gran foso y pasaba por detrás de las grandes cascadas que formavan los rios al llegar al foso.
En la pared vertical del foso que estavan bajando Sheik pudo distinguir unos agujeros, multitud de entradas a la roca. Cuando pudo distinguir de nuevo una silueta asomando por uno de esos orificios y que automaticamente se escondia reconcociendo haber sido descubierta.
- Este es el hogar de las Shefférims - Aclaró Arakion viendo la cara de sorpresa de Sheik, k aún no habia podido hablar después de admirar tan espectacular lugar.

Después de una gran bajada llegaron a lo que se podia considerar el fondo del pozo, cubierto totalmente de agua con solo una plataforma en el centro y un pasillo estrecho por donde acceder a ella.
- Esperad aquí - Les dijo Arakion, y se dirijió hacia el centro de la estancia.
Casi no se distinguía por la niebla de la zona, pero Sheik pudo distinguir que, una vez en el centro, Arakión levantó un brazo en el cual llevaba un anillo en el que aun no se habia fijado. Este empezó a brillar y en una especie de reacción luminosa llenó la estancia de una lluvia fina producida seguramente por la codensación le la neblina.
Entonces fué cuando miles de seres de aspecto humano femenino salieron de los orificios dando a ver sus preciosas alas semitransparentes y brillantes como el vidrio. Eran como mariposas de tamaño y aspecto humanos. Todas rodearon a Arakión y empezaron a volar alrededor suyo. No se podia distinguir a la perfección pero Arakión parecia dialogar con aquellos estraños seres.
Pasado unos minutos las tan espectaculares hadas se disiparon y Arakión se acercó a Sheik y a Meridián.
- Todo esta bien, podemos quedarnos aquí esta noche y descansar, las Shefférims nos han ofrecido su protección. - dijo.
- ¿Esas son las Shefférims? - Preguntó Sheik ahora mas despejado.
- Si, se tracta de una especie ancestral de hadas que habitan en este lugar desde hace muchos años. Aquí estaremos seguros ahora que el valle nos ha ofrecido su protección.
- ¿Valle...protección? - pregunto Sheik.
- Si, este valle ha sido vendecido practicamente por la mano de Dios. La neblina que rodea este valle esta encantada por un poder mucho mas fuerte que el de cualquier Vanya e impide la entrada a el a todo sujeto maligno. Por lo que aquí estamos seguros. - Explicó Arakion.
- y... ¿que es ese anillo? - pregunto Sheik
- Nada, un simple signo de fidelidad hacia las Shefférims, una larga historia.

Visto el tema, y evitando la tipica pregunta de ¿qué historia?, Arakion guió a Sheik y a Meridián a uno de los muchos orificios. En el interior ardía una fogata que hacía el ambiente mucho mas acojedor y caliente.
En una esquina se acostó Meridián que no había hablado en todo el dia por su justificado cansancio. Sheik y Arakion se sentaron alrededor de la fogata en silencio.
- ¿Cual va a ser nuestro próximo destino, maestro? - Preguntó formalmente Sheik para romper el hielo.
- Las montañas de Régran donde se situan las forjas de Morgomir. - Respondió simplemente Arakión y ante la mirada de estupidez de su aprendiz explicó un poco mas la situación. - Las montañas de Régran estan a unos pocos quilometros de aqui, al otro lado de la cornisa que delimita el valle. Allí se encuentra Morgomir, que posee la mayor forja de la faz de la tierra, alli fue forjada mi Masamune - Arakion desenvainó sun espectacular katana que, blanca como el marfil, brillaba a la luz de la fogata. - Quizás allí sepan de qué se trata esa piedra tan codiciada que llevas en el bolsillo.
Sheik hizo el movimiento reflejo de darse con la mano en el bolsillo para comprovar por tacto que la piedra seguía en su sitio.
- Ahora será mejor que descanses Sheik, mañana nos espera un largo viaje...

Textos escritos por DarkChant


Cuando el Sol se alzó entre las copas de los árboles y brilló sobre el Valle de las Shefférims, sus rayos empezaron a penetrar en los orificios, iluminádolos tenuemente...

Sheik abrió los ojos, y pudo ver el rostro de Meridián, que dormía tranquilamente...<< Que guapa es >> se dijo a sí mismo, y luego se sintío sorprendido de su propio pensamiento, ¿Se estaría enmaorando sin darse cuenta? << No, no puede ser eso >> pensó ....y se incorporó lentamente para no hacer ruido...

En cuanto echó un vistazo a su alrededor pudo descubrir que Arakión no se encontraba dentro, y decidió salir a buscarle, le encontró en la salida del orificio, estaba sentado contemplando el paisaje y a las pocas Shefférims que se dejaban ver mientras trabajaban laboriosamente en extrañas tareas que sheik no lograba comprender...estaba equipado con todo lo que llevaban, listo para partir en cualquier momento. Al acercarse, el maestro le dijo a su aprendiz:

-- Podría vivir en paz aquí el resto de mi vida...más, he jurado proteger a la raza humana del Mal.

-- Extraños designios nos depara el destino, maestro.


Arakión, sorprendido por la respuesta del chico le dijo:

-- Realmente has cambiado desde que iniciamos el viaje, pronto estarás preparado para conocer tu destino, pero debes tener paciencia...

-- ¿Cual es mi destino, maestro? -Dijo Sheik preocupado.

-- Lo sabrás a su debido tiempo, ahora prepara el equipaje y despierta a la chica...

Sheik entró en el orificio y despertó a Meridián, que al verle dibujo una calida sonrisa, que a su vez hizo enrojecer el rostro de sheik, éste apartó la mirada rápidamente y dijo, a la vez que recogía su equipaje:

-- Nos marchamos, en unas cuantas jornadas llegaremos a Morgomir...

Al recoger su espada la desenvainó un poco para comprobar su estado, la hoja estaba completamente mellada...

-- Vaya, está hecha polvo... -dijo suspirando...

-- No importa, eres herrero, y en Morgomir se encuentran las mejores forjas, podrás hacerte una... -contestó Meridián

-- No es tan fácil, necesito materiales, y no disponemos de mucho dinero...- volvió a replicar Sheik mientras hacía un gesto como si sacara monedas de su bolsillo...

Meridián se quedó pensativa un rato y luego dijo como si se le hubiera activado un resorte:

-- Utiliza el Metal que llevas contigo!!!

-- No creo que sea buena idea... -dijo sheik....

-- Claro que es buena idea, si haces una espada con ese metal quizás adquiera alguna característica de este, por ejemplo podría avisarnos cuando se acercan esos Garehim!!!

-- Bueno, me has convencido, cuando lleguemos a las forjas intentaré hacerlo, aunque no prometo nada, no se como trabajar ese material ni sus otras características...




Después de la pequeña conversación salieron al exterior y se reunieron con Arakión, que les guió hasta salir de la estancia y llegar al Valle, mientras caminaban por el llano las Shefférims volaban sobre ellos y se despedían afectuosamente de Arakión, finalmete alcanzaron el borde del Valle y volvieron a meterse entre la zona más boscosa y oscura de la región, donde las flores silvestres eran reemplazadas por plantas salvajes y oscuras y la hierba era seca y embarrada...

Caminaron penosamente entre hileras de árboles deshojados, y sobre fango, rodeando esporádicamente enormes rocas que salían a su paso. A pesar de las malas condiciones del terreno, el descanso había surtido efecto yauqnue avanzaban lento apenas sintieron cansancio, pararon un par de veces para comer lo poco que les quedaba y al cabo de
un rato se encontraron cerca de los límites del bosque.

Pero el peligro no estaba cerca de desaparecer, a penas a unas pocas horas de los límites, algo pasó silvando cerca de Meridián, rozó la mejilla de sheik y se incrustó en el antebrazo de Arakión, que por suerte llevaba un brazal de cuero.

-- Es Él -Dijo Arakión mientras masamune cobraba vida en sus manos.

-- Quién es, Maestro? -preguntó sheik

-- Es Seroc, debo acabar con esto cuanto antes, hace años que el Mal llegó a este bosque, y Seroc cambió la naturaleza por la oscuridad..-- volvió a decir arakión y añadió...no quiero que esteis aquí cuando luchemos, podríais resultar heridos, Sheik, lleva a Meridián a Morgomirr y reúnete con Valdiar, él cuidará de vosotros hasta que me reuna con él en las forjas...yo haré entrar en razón al guardián del bosque...

-- Pero, Maestro, no puedo abandonarte!!! - Gritó Sheik.

Pero Arakión ya no le escuchaba, un aura extraña invadía su cuerpo mientras caminaba hacia la profundidad del bosque...

-- Qué es eso??...dijo Sheik mientras temblaba...

-- Delea..- Contestó Meridián mientras le daba la mano, dispuesta a salir corriendo...
(Por spardus)

Sheik se quedó totalmente paralizado al ver esa imagen tan espantosa, sus piernas no tenían ánimo ni de temblar. Hasta que un grito de Keridil, posiblemente su último suspiro, diciendo "¡HUYE!" hizo k sus piernas empezaran a moverse, Sheik no era consciente de donde iva, únicamente se repetía aquella pregunta en su cabeza constantemente "¿Por qué yo?".

En un impulso para intentar despistar a la bestia, la cual sentía desde sus pasos grotescos hasta su horroroso olor a azufre, se desvió del camino despejado. Desesperado, corrió a través del bosque sin rumbo fijo, aunque el sol estaba ya erguido sobre la tierra, el frío intenso y la nieve dificultaban mucho el avance de Sheik dándose contra múltiples árboles en su camino. El bosque parecía cada vez más denso pero, a pocos metros, Sheik salió tropezándose (nuevamente) a la orilla de un lago congelado. Sheik, aun en el suelo, pudo distinguir una figura al otro lado del lago aunque entre la nieve que se había tragado y el brillo del sol en el gélido lago, no la pudo distinguir. Automáticamente, en el momento que recupero totalmente los pocos sentidos y fuerzas que le quedaban, se escondió en un pequeño orificio que se había formado entre un pedrusco y el suelo.

Desde allí pudo presenciar algo que pocos humanos pudieron presenciar y sobrevivir a la vez. Efectivamente, en el momento en que la bestia demonio alcanzó el lago se escuchó una especie de grito, claramente no era humano y seguidamente un rayo de luz salió de aquel cuerpo al otro lado del río fulminando sin posibilidad alguna de resistencia al temido demonio. Sheik se quedó totalmente boquiabierto con la escena que acababa de presenciar. Entonces aquella figura que Sheik no conseguía distinguir se alzó al vuelo, entonces fue cuando Sheik pudo reconocerlo (o almenos suponerlo), una especie de gigante, armado con una espada tan blanca y brillante que parecía de cristal, vestido con ropa blanca ondeaba por los cielos con dos hermosas y brillantes alas que desprendían una aura totalmente clara y resplandeciente, en efecto, un Vanya, ángel guerrero, en ese momento Sheik no pudo aguantar mas y cayó rendido en el mismo lugar donde se había amagado.
(DarkChanT)

Capítulo II: Alma en Ruinas

Cuando despertó se sentía completamente desorientado, tenía un intenso dolor de cabeza, y apenas recordaba lo que había pasado hacía unos instantes. Tan solo el olor a sangre y el recuerdo de los cuerpos mutilados persistían en su mente. Trató de recordar, pero todo estaba borroso...

Cuando se incorporó pudo comprobar que se encontraba en una pequeña estancia, quizas de una cabaña, rodeado de barriles. Un escalofrío le recorrió
el cuerpo ¿Donde estaba?

Casi instintivamente intentó levantarse, pero sus piernas fallaron, y necesitó volver a sentarse. De repente recordó algo más, fué como un flash en su cabeza, un extraño ser, a lo lejos, abría sus enormes alas y alzaba el vuelo mientras él miraba la escena estupefacto. - Vanya...- Susurró...

Su pensamiento se disolvió por completo cuando alguien giró el pomo de la puerta, Sheik estaba asustado... "¿Quien me abrá traído a este lugar?" -Se preguntaba.

cuando la puerta se abrió pudo ver a contraluz la silueta de un hombre que le pareció algo más alto que él. Su rostro estaba parcialmente tapado, tanto por un pañuelo que le cubría la boca, como por una bandana algo deteriorada. Los ojos del extraño se clavaron en él, mientras este mantenía el ceño fruncido. Una cicatriz recorría su entrecejo. de repente avanzó unos cuantos pasos, se quedó parado frente a él y al mismo tiempo que arqueaba las cejas dijo:

- ¡Ya empezaba a creer que nunca despertarías! ¡Llevas tres días durmiendo!

Sheik, que se había quedado totalmente paralizado, pudo entonces respirar tranquilo, al comprender que aquel extraño no pretendía hacerle ningún mal, y dijo con la voz ronca:

- ¿En serio llevo tres días durmiendo? ¡Esto es terrible! ¡Debo volver al pueblo cuanto antes!¡Debo contarles lo que ha pasado!

- Si te refieres a Kaherad, dudo mucho que puedas entrar, hace dos días fué totalmente destruido y los soldados del "Dragón Plateado" no te dejarán pasar el Puente del Este hasta que no exploren sus ruinas. - replicó el extraño.

- ¡¡¿El Pueblo está destruido?!! ¡¡He de encontrar a mi tío!! -gritó Sheik furioso.

- ¡Calmate chico!Encontraremos a tu tío si aun sigue con vida...mi nombre es Arakión, y he de viajar hasta Ayeara para solucionar algunos asuntos, si quieres puedes acompañarme, pasaremos cerca del Puente y quizás los hombres del "Dragón Plateado" puedan decirnos si hay supervivientes...por cierto..¿Cómo te llamas?

- Me llamo Sheik, y era herrero.....

Al pronunciar estas palabras sheik se dió cuenta de que ya nada volvería a ser igual en su vida, y que debía sobreponerse al horror que le había tocado vivir....no quería ser pesimista, pero no podía evitar pensar que alguna criatura similar a la que destrozó los cuerpos de sus compañeros hubiera hecho lo mismo con los habitantes del pueblo....volvió a sentir miedo y pensó para sí mismo que no era más que un cobarde.
(Nerd)[Rix]

-Bueno, Sheik, estamos en la casa de una hermana. Cuando te sientas dispuesto avìsame. Entonces partiremos.- dijo el hombre y saliò del cuarto sin decir mas.
El muchacho se quedò mirando, sumamente confundido. Ya tenìa una idea de donde se encontraba pero todavìa quedaban muchas cosas por establecer: ¿Como ese hombre lo habìa encontrado? ¿Que harìa por el lugar de la batalla? ¿Por què lo habìa salvado? ¿A què se referìa con eso de "una hermana"?
Era todo muy extraño para entenderlo. Ademàs la mente de Sheik era una nube de pensamientos inconexos, fugaces, que no terminaban en nada coherente.
Decidiò que cuanto antes emprendiera viaje, antes podrìa aclarar esos asuntos. Se
puso de pie y comprobò con alivio que no perdìa el equilibrio ni sentìa cualquier dolor. Saliò entonces del cuarto decidido a pedirle a Arakiòn que lo llevase a su pueblo, o a lo que quedase de èl, cuànto antes.
Al salir del cuarto se encontrò con una visiòn que sin dudas no esperaba: la pequeña y ordinaria puerta de madera de la habitaciòn conducìa a una sala inmensa, tambièn de madera. En ella, una multitud de gente se movìa frenèticamente de un lado al otro. Llevaban papeles, herramientas, libros y hasta comida. Ademàs tres o cuatro mujeres altas y esbeltas, vestidas con ropas muy ordinarias, dirigìan todos los movimientos. Como ellas, las demàs personas usaban ropas comunes y sucias, se podrìa decir incluso que eran propositalmente
elegidas de esa manera.
A los pocos minutos de estar ahì observando todo estupefacto se le acercò Arakiòn, que era el ùnico que trajeaba decentemente. Viendo la expresiòn de asombro en la cara de Sheik le dijo:

-No te esperabas por esto, no?-

-La verdad es que no- respondiò el muchacho, sin apartar la vista de la multitud.

-Esta es una de las muchas oficinas de nuestra hermandad-

-¿Hermandad?- preguntò Sheik, ahora mas confundido.

-Si, nosotros dedicamos nuestra vida a la causa de las Hermanas. Ahì en el centro puedes ver algunas.- respondiò el hombre y agregò: -¿Quieres que te las presente?-

A Sheik le asustò la sola idea de acercarse a alguna de esas mujeres flacas y pàlidas y, a modo de respuesta, dijo:

-¿Por què todos se visten de esa forma menos tù?-

-He, he. Es el disfraz mas comùn de la Hermandad. Nos solemos vestir como mendigos para poder acercarnos a cualquier pueblo o ciudad sin levantar sosopechas. Yo suelo vestirme asì tambièn pero para mi misiòn actual no es conveniente.- explicò Arakiòn alegremente y prosiguiò: -Bueno, basta de charla. Debemos partir inmediatamente.-

Esto trajo a Sheik de vuelta a la realidad y lo hizo retomar el espiritu decidido con el que habìa salido del cuarto. Arakiòn entonces lo condujo a unas caballerizas que habìa fuera de la casa.
Al salir Sheik viò que una parte importante de la construcciòn de donde habìa salido estaba oculta en en la pared interna de un valle. Esto era, sin dudas, una artimaña para no llamar la atenciòn de eventuales viajantes. Esta idea le hizo pensar que no se trataba de ninguna banda de lunàticos ni de gente improvisada.
A pesar de todas las dudas que le recorrìan la mente, se subiò al caballo que le acercò Arakión y emprendiò el viaje sin preguntar nada mas. Ya habrìa tiempo para eso.
(chaleeman)

Arakión y Sheik se dirijian a Kaherad, cuando Sheik pensó... ¿será que llegue a volver a ver a mi tio?...

Horas despues (quizas dias?), cruzando el puente, llegaron a la entrada de lo que quedaba de Kaherad, estaban los famosos dragones plateados, caballeros de alto rango que vestian armaduras elegantes, Arakión detuvo su caballo y ayudo a Sheik a detener al suyo, que no pensaba detenerse.

- ¡Ya llegamos! Sheik.-

Sheik enseguida se bajo de su caballo y se acercó al primer dragon plateado que vio y preguntó:

- ¿¡Mi- mi tio está vivo!? -
- ¿Y cómo voy a saber yo quien es tu tio, eh?, chico las preguntas que haces - respondió el soldado.

Sheik sabia que no habia formulado bien la pregunta por la prisa de preguntar, mientras los soldados se burlaban de el y Arakión se ponia la mano en la frente de vergüenza.

- Mi tio es un Herrero muy conocido de Kaherad - Agregó Sheik.
- ¡Ahh el herrero! - Murmuró el soldado mientras miraba un papel que Sheik vió a lo lejos por curiosidad. - Sirus el herrero, temo decirte que no encontramos rastro de el.-
- ... - Sheik bajó la cabeza.
- Lamentablemente todo el pueblo fue destruido, y toda la gente que lo habitaba murió, los unicos que sobrevivieron abandonaron el pueblo antes del incidente de hace 3 dias...-

Arakión se acercó a Sheik, y le dijo a Sheik despues de darle una palmada en el hombro.
- Sheik, quizas tu tio fue de los que escapó antes del incidente, ¿no me habias dicho en el camino que no habias recibido noticias de el, antes del incidente?.- Dijo Arakión mientras los soldados lo miraban de re ojo.
- Tienes razón - Pero Sheik no estaba muy animado.

Entonces Sheik pidio permiso para entrar a revisar las ruinas de Kaherad, pensó que tal vez eso responderia muchas de sus dudas. Sheik caminaba por las ruinas para recordar como era el lugar en el que alguna vez vivió, pero no eran mas que montones madera y piedra hechas pedazos, llego a ver manchas de sangre que aun no habian sido limpiadas. Entonces vio la herreria, estaba hecha pedazos, y su casa era otro monton mas, no tenía muchas cosas de valor, mas que un paquete que su tio le habia dado dias antes y le dijo que no abriera. El paquete estaba intacto, asi que Sheik lo tomó y se dirigio al bosque donde todo comenzo, Sheik ya habia logrado hacer que los Soldados que lo empezaron a seguir perdieran su rastro.

Entonces fue cuando Sheik revivio el horror que le había causado el bosque aquella vez, era lo mas espantoso que Sheik habia visto, el bosque entero estaba bañado de sangre, eran bastantes cuerpos despedazados y manchas de sangre casi frescas. Habia una parte en el bosque en donde parecia que alguien habia apartado los arboles para pasar, Sheik siguió por ese camino con un terror que le recorria por todo el cuerpo. Sheik vio una gran marca en el piso, la marca tenía una forma extraña, cuando se acerco a esta, recordo algo que lo sumergio en sus recuerdos, pero lo primero que vio fue su cuerpo justo despues de que se habia desmayado y comenzo a ver lo demas... cuando llegó Arakión y despertó a Sheik.

- ¡Sheik! ¿Que te pasa? - dijo Arakión preocupado.
Sheik solo lo miró...
(Radge)

- ¡Sheik! ¿Que te pasa? - dijo Arakión preocupado.
Sheik solo lo miró... el aun se encontraba inmerso en sus pensamientos, sacudió la cabeza como diciendo “nada”, y después miro el paquete en sus manos, ¿debería abrirlo ahora? o quizás cuando estuviera solo - Arakión, necesito un momento a solas- dijo al fin, decidiéndose, Arakión observo el paquete en las manos de Sheik, - Para pensar- añadió Sheik, después Arakión miro a Sheik y dijo –Esta bien, me dirigiré al centro del pueblo, encuéntrame ahí cuando hayas terminado de “pensar”- Sheik desapareció detrás de un muro chamuscado que no mucho tiempo atrás había sido una pared de cocina. En cuanto Sheik corroboro que se encontraba solo, tomo el paquete y comenzó a abrirlo, era una caja de cartón envuelta en papel negro. Dentro se encontraba nada más que algodón, por todas partes, Sheik se asombro de la cantidad de algodón y lo inútil que era eso, no sabia porque su tío le habría dado eso, pero al meter su mano encontró debajo de una capa de algodón una roca, tan grande como una que se pueda sostener con dos manos, pero esta, Sheik la podía sostener con una, era increíblemente ligera, después de analizarla, se dio cuenta de que era de un metal completamente desconocido, era de color gris, pero con tonos rojizos. Cuando Sheik la analizaba, se comenzó a escuchar unos golpes, de metal contra el metal, y después el grito de personas, Sheik se levanto, y corrió al origen del problema, encontró un grupo de soldados que estaban peleando contra Arakión, Sheik se llevo una gran sorpresa, pues usaba una técnica, con la que su espada tenia un brillo muy especial, era como si otro astro solar mucho mas fuerte se reflejara en la espada, pero las personas normales no vieran aquel astro. Lo curioso es que Arakión demostraba una gran capacidad como espadachín, pero ninguno de sus enemigos era tocado por la espada, simplemente los noqueaba. Sheik permaneció retirado para no verse involucrado en la batalla, y cuando Arakión ya no fue atacado, porque los que aun se encontraban de pie habían desistido, Sheik se acerco a escuchar, desde un flanco de la escena, escondido escucho la conversación.

- ¿Quienes son ustedes?, ¿Que buscan en este lugar asolado?- pregunto Arakión, había cerca de 4 hombres en el suelo y solo dos de pie, aunque muy golpeados, el mas viejo se limpio el sudor del rostro y dijo – Hemos venido a detener a Sheik, ¿Eres tu?- Arakion guardo su espada y dijo -¿Quien lo pregunta?-, el hombre frunció el entrecejo...confundido, y después dijo – El soldado Ramsus, de parte de mi rey Valdemar-, -¿Ustedes son de Nohar?- el hombre asintió y después continuo –Nuestro rey ha sabido que este pueblo fue devastado y el único sobreviviente fue alguien llamado Sheik- Arakión miro con detenimiento a los dos hombres y dijo -¿Creen que Sheik es el culpable?- pregunto, los otros hombres se miraron y el mas grande dijo -¿Eres un creyente?-, Arakión asintió, -Lo soy- el mas joven hecho una risotada y el otro dijo, -¿Te crees el cuento de Ángeles y demonios viviendo en la tierra?- pregunto, Arakión no contesto esta vez, camino unos pasos hacia ellos y dijo –El reino de Nohar ha vivido muy encerrado los últimos siglos, deberían salir mas a menudo chicos- Esto pareció enfadar al mas joven, quien se lanzo enseguida a atacar a Arakión, pero este lo esquivo con facilidad y el joven cayo el suelo raspándose el rostro. –Si no eres Sheik- dijo el mayor, -Entonces dinos donde se encuentra, ¿o quieres ser acusado de cómplice?- Arakión movió la cabeza, y dijo, -No soy cómplice, pero dejar que culpen a un inocente por lo que han hecho otros, no es mi estilo-, Arakión golpeo al joven cuando este se levanto y se preparaba para atacar de nuevo, el joven quedo noqueado, y el mayor dijo –Nos volveremos a ver-, y se fue, después Arakión grito – ¡Ya puedes salir!- Sheik salio de su escondite y pregunto a Arakión -¿Como sabias..q- Arakion se limito a decir –Tengo buen oído-
(DarkChanT)

Una vez comprobaron que nadie les seguía, se dirijieron al puente,
donde Arakión había dejado a los caballos bajo la protección de
algunos campesinos, a los que recompensó al llegar con unas cuantas
monedas de oro, a las que solían llamar Taras en aquella región...

A pesar de que Arakión logró derrotar a sus atacantes sin demasiados
problemas, estaba muy cansado, y decidieron descansar un rato antes de
proseguir con su marcha, aprobecharían el momento para dedicir sus próximos
pasos.

Los dos permanecieron sentados a la sombra de un gran árbol, mientras
contemplaban silenciosos las ruinas de la ciudad.

Sheik no paraba de pensar en el extraño material que su tío le había dejado,
y decidió que con él forjaría un arma, siempre y cuando volviera a pisar una
herrería, y si encontraba algún otro metal con el que hacer una buena mezcla
sin perder las propiedades de la materia negra que guardaba en el bolsillo interior
de su camisa.Pero entonces cayó en la cuenta de que apenas sabía blandir un arma
y sin pensarselo dos veces se dirigió a Arakión en voz alta:


-Enséñame a luchar como tú...

Arakión volvió hacia él la cabeza y le respondió:

- Pensaba hacerlo, no estaré siempre para protegerte, y no puedo
separarme de ti sin haberte enseñado a defenderte por ti
mismo.

Sheik asintió con la cabeza, al tiempo que esbozaba una leve sonrisa, sorprendido
se su propia determinación. Luego siguió observando el paisaje, mientras
recordaba la extraña manera en la que Arakión luchaba y se sentía orgulloso de
su nuevo maestro...entonces volvió a dirigirse a Arakión, pero esta vez dijo:

- ¿Hacia donde nos dirigiremos ahora, maestro?

Arakión alzó las cejas, como solía hacer cuando se sorprendía, quizas no
esperaba ser llamado maestro, y menos por sheik, y al instante le dijo:

- Partiremos hacia Ayeara, avanzaremos por la noche, y durante el día
llevaremos a cabo tu entrenamiento, nuestro viaje finalizará dentro de
una semana y allí estaremos seguros...

Luego se puso en pie junto a los caballos, y del fardo del caballo que montaba Sheik,
el cual se llamaba Kaur, sacó dos capas con capucha y le entregó una a su acompañante.

Una vez se las habían puesto dijo:

-Debemos ser cuidadosos, te culpan de esta masacre, y aunque no tiene sentido,
ya que ningún ser humano podría hacer esto solo, es una poderosa excusa para apresarte,
buscan algo, y creo que lo llevas escondido en tu bolsillo...
(Nerd)[Rix]

Los días que se siguieron fueron relativamente tranquilos para los dos viajantes. Durante las noches recorrían largos tramos, ya fueran de llanura, ya fueran valles. De dia descansaban o entrenaban.
El aprendizado de Sheik consistió en muchas horas ensayando movimientos evasivos y muy pocas prácticando golpes y ataques, que era lo que mas le interesaba conocer al joven. Sin embargo, Arakión sostenía que un buen guerrero es aquél que logra sobrevivir para luchar en la siguiente batalla:
-...y nos encargaremos de que tú sobrevivas.-
A pesar de esto, Sheik demostraba una gran paciencia y obedecía sin protestar.
Una tarde, en el cuarto dia de jornada, el joven dormitaba mientras su amigo se encontraba cazando la cena cuando algo extraño sucedió. Dentro de la capa de Sheik, que estaba doblada a sus pies algo se movió. No fué el movimiento que hace algún animal o algo parecido. Mas bien fué una sacudida. Sheik se despertó algo asustado y solo atinó a quedarse observando, como si estuviese congelado.
A los pocos minutos el movimiento se repitió, solo que algo mas prolongado. Tras este otro y luego otra vez. Sheik se apartó algo asustado, sin dudas era el metal que le había regalado su tio lo que ahora se sacudía violentamente y saltaba de una forma alocada. En ese instante un ruido extraño se escuchó, venido del cielo. Parecía algo como el lamento de un animal grande que estuviese en agonía. El cielo se vió repentinamente cortado por una criatura voladora que el joven no pudo identificar pero que pasaba muy alto, talvez a cientos de metros del suelo. Tan rápido como llegó se marchó y, para sorpresa de Sheik, la piedra guardada en su capa dejó de sacudirse y volvió a su estado inerte que había tenido anteriormente. Este la tomó en sus manos y la observó cuidadosamente, aunque con recelo.
En eso llegó Arakión corriendo con una notoria expresión de preocupación estampada en el rostro.
-Estás bien Sheik?- preguntó algo afligido.
-S si- alcanzó a responder él, mientras guardaba denuevo la piedra disimuladamente.
-Será mejor que emprendamos viaje pronto, no nos falta mucho para llegar.- anunció el guerrero.
Sheik sabía que el motivo de la prisa era esa criatura voladora pero no dijo nada y obedeció.
El resto del dia no se hablaron, cosa que no molestó en nada al joven herrero, puesto que temía que Arakión se enterase del extraño comportamiento que había tenido el metal que llevaba y no quería que le obligase a entregarlo o abandonarlo. Así que decidió dejar las cosas como estaban ya que, si bien le asustaba la idea de llevar bajo el brazo una cosa tan inexplicable, sentía que si su tio había querido que lo tuviese debería ser para su propio bien.

Tras otra larga noche de viaje, el amanecer les reveló a la distancia el perfil de una vieja ciudad.
-Allá está.- dijo Arakión, con un tono mucho mas animado que aquél con el que Sheik le había escuchado la última vez.
Y ambos apuraron la marcha.
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